
Rápidos y pensionados
Uno de los problemas más graves que afronta la industria automotriz colombiana es el alto envejecimiento del parque automotor, cuyas consecuencias, más que económicas, son de contaminación ambiental. Estas son las alternativas de las marcas para que más colombianos ‘jubilen’ a sus autos y vuelvan a sentir el olor a nuevo.
Nadie sabe qué pasó con el primer carro que llegó a Colombia, el 19 de octubre de 1899, en la misma tarde en que estalló la Guerra de los Mil Días. Llegó a Medellín a hombro de hombres, traído por el millonario paisa Carlos Coroliano Amador Fernández, y su importación desde París incluía no solo un experto y asombrado conductor, sino varias latas de gasolina. Hoy, 123 años después, se cree que el vehículo, de la marca francesa De-Dion Bouton y modelo 1900, fue enterrado, en alguna finca del suroriente antioqueño, por una abuela precavida y malhumorada que descubrió que sus nietos lo usaban para escurrirse por la montaña.
Cuando arribó a este trópico, el que es hoy el auto más viejo del país era el más nuevo de la nación, y podía decirse, literalmente, que el parque automotor nacional era realmente joven y moderno.
Las cosas han cambiado más de un siglo después. Según las cifras del Runt y cálculos de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos), a corte de 2021 la edad promedio de los 6,6 millones de automotores de cuatro ruedas en adelante alcanzó los 17,5 años, superando los 17,2 años registrados en el 2020. Una cifra que contrasta con las de países como Estados Unidos, que fue de 12,2 años en 2021, o las de las naciones de la Unión Europa, que fue de 10,7 años.
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