
Conectividad al volante
Aunque hoy parece normal compartir y recibir acceso a Internet y datos con otros dispositivos a bordo de un vehículo, se trata de un invento reciente que ha evolucionado de forma acelerada.
Por allá en 1910, en Estocolmo, Suecia, era muy fácil sorprender a Lars Magnus Ericsson mientras hablaba por teléfono en su carro. Si quería hacer una llamada, el famoso ingeniero tenía que detenerse en postes telefónicos especialmente marcados de la capital sueca, y conectar el aparato a un enchufe de tres patas.
Aunque no era muy práctico, ese dispositivo figura como el primer teléfono del automóvil en el mundo. Y mostró la necesidad que tenían los conductores de andar conectados al volante, con la ayuda de la tecnología y las ondas invisibles de la telefonía general.

Entre los años cuarenta y cincuenta, en Estados Unidos, comenzaron a conocerse receptores más cómodos que el ideado por Ericsson, aunque su planta, repleta de tubos de vacío, solía ocupar todo el baúl del auto. También se necesitaba una larga antena situada en la parte posterior del vehículo, con un gran resorte en la parte inferior. El teléfono en los autos era usado generalmente por la policía, aunque en 1954, en la película Sabrina, el actor Humphrey Bogart salió en una escena hablando desde el carro, por primera vez en la historia.
El servicio fue evolucionando a medida que la comunicación se hacía más efectiva y en las décadas de 1970 y 1980 se podía adquirir un radio portátil (walkie-talkie), con un teclado telefónico incorporado, para conectarse a una frecuencia especial. Fue en esa época cuando surgió la red Zero G (también llamada Zero Generation, es decir, 0G), que se convirtió en el primer servicio de telefonía de automóviles que utilizaba un transmisor de alta potencia y antenas externas para mandar señales.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios








