
Comfama, 70 años germinando el futuro de los antioqueños
Las cajas de compensación han sido la semilla del florecimiento social de Colombia. Comfama, entidad pionera en esta materia, es una muestra de que sí es posible construir un mejor país. Esta es su historia.
Es sorprendente descubrir cómo algo tan diminuto puede encarnar el secreto de la vida. Esa es la magia que se esconde detrás de una semilla: en su menuda existencia se abrevian 300 millones de años. La simiente es reservorio, una cápsula del tiempo que viaja silenciosa para transmitir los caracteres de lo que somos y hemos sido. Las semillas son alimento, pero al tiempo, despiertan de su sueño profundo cuando encuentran tierra, agua y condiciones adecuadas para crecer. Son custodias, historias que apenas comienzan y que hablan de raíces, frutos y flores por venir.
Entre las montañas de Támesis y Valparaíso, justo en lo que se denomina Provincia Cartama, en el Suroeste antioqueño, se levanta Casa Semilla. Se trata de una porción de tierra enclavada en las montañas que hace homenaje a esas mensajeras de la vida y que tiene como propósito ser inspiración, resguardo y lugar para el intercambio, el conocimiento y la esperanza. Pero no se trata de una iniciativa aislada. Casa Semilla hace parte de Biosuroeste, una de las apuestas de desarrollo rural regenerativo más importantes de Antioquia y que hoy lidera Comfama, gracias a la decisión de los municipios que la albergan y de Proantioquia, que incubó la idea.

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