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Taliana Vargas
Crédito: Cortesía
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Proyecto Litoral: un año transformando vidas y dignificando el oficio artesanal en Cali

El proyecto Litoral, una iniciativa que busca preservar y promover la riqueza artesanal del Pacífico y suroccidente de Colombia, ha impulsado la inclusión, la sostenibilidad y la visibilidad de los oficios tradicionales desde hace un año.

Por: Valentina Giannini

Hace un año nació Litoral, una apuesta que busca tejer puentes de memoria entre el pasado y el futuro a través de la dignificación y preservación de los saberes ancestrales artesanales. En la actualidad, esa idea se ha convertido en una red que entrelaza territorios, saberes, generaciones y comunidades.

Desde la tejeduría y la cerámica hasta la talla en madera, el proyecto ha logrado que las manos que construyen memoria también construyan futuro.

Así nació Litoral, un proyecto que teje historia y promueve la tradición cultural del Pacífico.

Litoral surgió en septiembre de 2024 como una estrategia territorial y cultural para proteger los oficios tradicionales del Pacífico colombiano, especialmente en Cali y sus zonas rurales. Desde entonces, su propósito ha sido claro: “Dignificar los saberes ancestrales en riesgo de desaparición, fomentar su transmisión intergeneracional y promover una inclusión productiva con enfoque étnico, de género y territorial”.

Durante sus primeros meses convocó a maestros y maestras artesanas con conocimientos profundos en oficios como la tejeduría, la cerámica y la talla en madera. Uno de sus objetivos es incluir a comunidades afrodescendientes, indígenas y víctimas del conflicto para crear un tejido a través del intercambio de saberes y la inclusión al trabajo.

Proyecto Litoral
Crédito: Cortesía

Taliana Vargas, gestora social de Cali y líder del programa Litoral, explicó que surgió del deseo y la responsabilidad de convertir la ciudad en un espacio en donde todos y todas sean bienvenidos y gocen de las mismas oportunidades.

“El Plan de Desarrollo de Alejandro se llama ‘Cali, capital Pacífico de Colombia’, y él, antes de dormirse, me decía que como caleños tenemos la responsabilidad de toda la región: aquí la gente migra a buscar oportunidades, a buscar un hospital, a buscar comida, a buscar trabajo, esta ciudad tenemos que adaptarla para todos”, aseguró.

En diciembre de 2024, Litoral culminó su primer ciclo formativo y en julio de 2025 celebró su segunda certificación con aprendices formados en joyería, cerámica, cestería, tejeduría, luthería y talla en madera.

Gracias a su enfoque diferencial, su metodología participativa y su visión integral, que articula lo simbólico, lo pedagógico y lo económico, Litoral ha logrado superar barreras de informalidad, promover la reparación simbólica y consolidarse como un modelo replicable en todo el Pacífico colombiano.

“¿Y cómo puede estar adaptada para todos si no hay una vitrina dignificando las manos artesanas y el trabajo tan majestuoso que hay en el Pacífico? ¿Dónde está el orgullo de esta región, así uno no sea de esta región? Yo no tengo que haber nacido aquí ni haberme criado entre samanes para valorar lo que es un samán y para valorar lo que es el Pacífico colombiano”, añadió Taliana Vargas.  

Un año de logros tangibles

En la Semana de la Biodiversidad en Cali, Litoral celebró su primer aniversario con el evento 29 grados, en donde se presentó una colección inspirada en la biodiversidad caleña y reunió a diez artesanos y artesanas del litoral Pacífico. 

Litoral
Crédito: Cortesía

“Es importante seguir creando este tipo de espacios y escenarios no solamente para que conozcan lo que hacen las manos artesanas, sino porque es importante contar que son nuestras culturas ancestrales las que históricamente han preservado nuestras montañas, ríos y bosques, y eso se ve reflejado en estas muestras artesanales”, expresó una ciudadana caleña durante la exposición.

En su primer año, el proyecto formó a 125 aprendices bajo la guía de 20 maestras y maestros artesanos, asegurando la transmisión de los oficios tradicionales y complementando el proceso con espacios de formación en patrimonio, sostenibilidad y creatividad.

El programa también se ha destacado por su enfoque inclusivo, ya que el 85 por ciento de las personas beneficiarias son mujeres; el 67 por ciento pertenecen a comunidades afrocolombianas e indígenas; y un 10 por ciento se identifica como parte de la comunidad LGBTIQ+.

Litoral 2
Crédito: Cortesía

Litoral construyó, en tan solo un año, espacios de reconocimiento, cuidado y respeto a la diversidad dentro del oficio artesanal. Además, se adecuaron y dotaron 20 talleres artesanales con estaciones modulares, lo que mejoró considerablemente las condiciones de trabajo y salud de las y los artesanos.

En cuanto a su impacto económico, en la vitrina del Edificio Coltabaco el 85 por ciento de las ventas se reinvirtieron directamente en la recompra de productos a los creadores y el porcentaje restante se destina al mantenimiento del espacio.

Todos los participantes, maestros, maestras, sabedores, sabedoras y aprendices han recibido un incentivo económico por la transmisión de su conocimiento ancestral, lo que les ha permitido alcanzar mayor estabilidad a través de su arte.

Litoral también ha cruzado fronteras: en alianza con la diseñadora Johanna Ortiz, se logró llevar piezas de werregue al icónico Le Bon Marché de París, posicionando los saberes del Pacífico en la escena global. Más de 30.000 personas han visitado la vitrina en Cali, y su estrategia digital fue premiada por sus buenas prácticas en redes sociales, consolidando el proyecto como referente cultural y artesanal del país.  

Migelia Chirrimia: una historia de transformación y arraigo

A pesar de los logros tangibles, la importancia de Litoral no se mide en cifras, sino en lo que representa: es un espacio donde los saberes ancestrales se reconocen como profesiones legítimas, generadoras de ingresos, arraigo y orgullo.

Migelia Chirrimia, maestra artesana wounaan, nacida en el litoral del San Juan (Chocó), aprendió la cestería en werregue a los 15 años. Desplazada a Cali en 2014 por el conflicto armado, ha sostenido a su familia a través del oficio, convirtiendo su arte en una forma de resistencia cultural.

Desde que ingresó a Litoral en 2024, su vida ha cambiado profundamente: venció la timidez, mejoró su comunicación, aprendió el idioma urbano y fortaleció su liderazgo. Gracias al acompañamiento técnico, perfeccionó sus productos y, en la actualidad, trabaja junto a otras mujeres de su comunidad, con quienes hace correcciones y ajustes colectivos.

Ahora comercializa sus piezas en la vitrina Litoral, lo que le permite cuidar a sus hijos y producir con mayor estabilidad. También representó a su comunidad en París, durante el lanzamiento de la colección de Johanna Ortiz, en donde hizo una demostración en vivo de su técnica ancestral. En este momento, Migelia Chirrimia es una figura clave del proyecto, portadora de dignidad, cultura y futuro.

Litoral 3
Crédito: Cortesía

Con ella, Litoral ha logrado crear espacios de encuentro con su propia comunidad en la ciudad, permitiendo la transmisión de saberes ancestrales en un contexto urbano. Su familia entera se ha vinculado al proceso, ya que sus hijas y su esposo también trabajan en las artesanías, manteniendo viva la herencia cultural del territorio.

Preservar técnicas como el telar, la cerámica, la filigrana o el werregue es apenas una parte del propósito; lo esencial es transformar la vida de quienes las practican y mostrar que la cultura también puede ser una forma de bienestar que construye futuro.

Para muchas familias desplazadas del litoral Pacífico y del suroccidente colombiano, Litoral se ha convertido en una oportunidad concreta de continuidad cultural y estabilidad económica. En sus talleres, los saberes se transmiten a las nuevas generaciones; en sus vitrinas, las historias de vida encuentran voz y visibilidad.

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