
Jerry Lee Lewis, el último héroe de la era del rock n roll
El pasado 28 de octubre murió Jerry Lee Lewis y de ese modo se cerró la etapa del nacimiento y primer desarrollo del rock and roll. Semblanza de un músico que desde hace décadas ya es leyenda, no solo por su música sino también por sus excesos, sus matrimonios tormentosos y los altibajos de su carrera profesional.

Por Manolo Bellon
El asunto es sencillo, pero así como es sencillo es dramático. La muerte el pasado 28 de octubre de Jerry Lee Lewis cierra de manera definitiva esa etapa del naciente y el desarrollo del rock and roll. Ya no queda uno solo de esas enormes figuras de la música. Lewis era el gran sobreviviente y murió a los 87 años. ¡Qué generación de longevos! Aunque Elvis Presley murió a los 42 años y Bill Haley a los 55, Fats Domino falleció a los 89, Chuck Berry a los 90, Bo Diddley de 79, Johnny Cash a los 71, mientras que Carl Perkins murió de 65 años.
El asunto es que se acabó esa generación que creó el rock and roll.
Jerry Lee Lewis probablemente encarna mejor que cualquier otro el espíritu rebelde, libre y sin compromisos que define el género musical. Su vida estuvo signada por la tragedia, los escándalos, pero también por grandes éxitos y música que inspiró generaciones posteriores. Nació en el área rural del sur de Estados Unidos, en el estado de Luisiana, el 29 de septiembre de 1935, donde sus padres tenían una pequeña finca que daba para sostenerse muy modestamente. Vivió un verdadero caldero de influencias como sucedió con Elvis Presley, Chuck Berry y otros. El country music, el blues que sus vecinos afroamericanos cultivaban, las músicas religiosas de blancos y negros y hasta el cajun music, aquella de los descendientes franceses radicados en el golfo de México que se fusionaba con las formas populares americanas y de origen africanas.
Cuenta la historia que Jerry Lee, muy niño, un día vio un piano y se sentó en la banqueta y empezó a tocar. Así, como por instinto. Claro, en la familia había música y un primo, Mickey Gilley, años después se convirtió en estrella de la música country. Otro primo, Jimmy Swaggart, además de ser un popular teleevangelista luego caído en desgracia, tocaba el piano y cantaba. Eso sin contar con un primo algo mayor, Carl McVoy, que lo guió en sus primeros esfuerzos por tocar el piano.
Con apenas 14 años lo invitaron a tocar en la presentación de una línea de carros de un distribuidor, por lo que le pagaron nueve dólares. Un buen dinero en 1949. Por eso el padre del muchacho empezó a subir ese piano vertical a un vehículo para llevarlo a diferentes sitios donde se presentaba.
Mientras su carrera despegaba, consiguió un contrato con el legendario sello Sun Records de Memphis, en el estadio de Tennessee, donde estaba Elvis Presley. Tocaba en grabaciones de quien lo necesitara y también sus propias canciones. Alternaba con sus presentaciones públicas, muy populares por su forma de hacerlas. Empezaron también a aparecer esos hechos que rayan en el escándalo. Con apenas 17 años se casó con la hija de un pastor de una iglesia que tenía 16. La abandonó muy pronto, alegando que interfería con su deseo de tocar el piano. Un año más tarde lo obligaron a casarse con otra mujer porque la había embarazado. Pero se le olvidó un detallito: su divorcio de su primera esposa no estaba finalizado.
Entonces su carrera despegó y su energético y frenético show conquistó los públicos. Su larga, crespa y rubia cabellera en desorden mientras tocaba de manera enloquecida el piano y cantaba su particular mezcla de blues, gospel, rock and roll y música country, pateando la banqueta del piano para tocar de pie, metiendo su nombre –Jerry Lee- en todas las letras de sus canciones fueron toda una verdadera novedad. Más adelante alternaba su nombre con su sobrenombre The Killer (el Asesino o el Matador) apodo que se ganó en 1976 gracias a que en la fiesta de cumpleaños de uno de sus músicos se abalanzó sobre él y casi lo ahorca con su corbata. Se disculpó echándole la culpa a unos malos tragos, pero en todo caso lo demandaron por lesiones personales.
Con apenas 17 años se casó con la hija de un pastor de una iglesia que tenía 16. La abandonó muy pronto, alegando que interfería con su deseo de tocar el piano. Un año más tarde lo obligaron a casarse con otra mujer porque la había embarazado. Pero se le olvidó un detallito: su divorcio de su primera esposa no estaba finalizado.
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