Andrea Mejía: “No podemos comprender la muerte, es demasiado grande para nosotros”
En su novela Antes de que el mar cierre sus caminos Andrea Mejía vuelve a mostrar su talento para relacionar las emociones con la naturaleza.

CAMBIO. ¿Cómo nació y creció Antes de que el mar cierre los caminos?
Andrea Mejía. Una imagen me cautivaba: la imagen de un pozo petrolero en el mar. Esas antorchas con grandes fuegos sobre el azul o el gris del mar me sobrecogían y me llenaban de algo incomprensible. Creo que en parte la novela nació ahí, en esa fascinación. Estuve viendo hipnotizada durante un tiempo imágenes y videos de estas perforaciones, de estos fuegos. Pero donde más poder tenían eran en mi imaginación: el sonido del mar, del viento, del fuego. Una novela debe tener muchísimas fuentes, algunas de las que ni siquiera somos conscientes. Tenía otras imágenes, como el pelo del personaje que después se llamaría Pablo, blanco y ondeando, como una especie de Rey Lear enloquecido junto al mar. Tenía también algunos secretos que quería guardar en los personajes. Mientras estas cosas empezaban a trabajar en mí, tuve una intuición muy clara: no podemos comprender la muerte, es demasiado grande para nosotros. Suena muy simple y tonto dicho así, y puede que no sea ninguna revelación. Pero fue algo que sentí con mucha fuerza y claridad. Ese sentimiento de desmesura me orientó un poco cuando empecé a escribir. Después la novela creció hasta ser lo que es con muchísimas horas de trabajo. ¡Muchísimas!
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