
“Para mí, Seki Sano era un espectro”: Sandro Romero Rey
Dicen que en sólo tres meses de estadía en Colombia Seki Sano cambió para siempre la manera de hacer teatro en el país. La novela ‘¿Qué pasó con Seki Sano?’, de Sandro Romero Rey, intenta desentrañar la misteriosa y enigmática vida de este hombre de teatro japonés.
Por: Eduardo Arias
Seki Sano es un nombre borroso, misterioso pero a la vez una muy poderosa influencia en las artes escénicas de Colombia. Durante la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla Sano vino a Colombia en agosto de 1955 para formar a los actores y directores de los dramatizados de la naciente televisión colombiana, pero fue expulsado del país tres meses después por sus vínculos con el comunismo. Se culpó a los directores de teatro Bernardo Romero Lozano y Víctor Mallarino (padre) de haberlo acusado ante las autoridades.
Sandro Romero Rey, sobrino de Bernardo, y quien además es dramaturgo, director de teatro y profesor de planta de la Facultad de Artes ASAB de la Universidad Francisco José de Caldas, quiso indagar acerca de esa acusación y terminó enfrascado en una investigación complicada, con muy pocas pistas fidedignas y que dejó como resultado ¿Qué pasó con Seki sano?, una novela en la que la no ficción prevalece de manera rotunda sobre la ficción. Sólo que la no ficción es tan borrosa y deja tantos interrogantes que… mejor que el autor intente explicar qué pasó con Seki Sano.
CAMBIO: Si usted fuera el dueño de una librería, ¿dónde pondría ‘Qué pasó con Seki Sano’? ¿En narrativa, libros de teatro, reportajes, historia, ficción, no ficción?
Sandro Romero Rey: Pondría un ejemplar en “Narrativa”, otro en “Libros de teatro”, otro en “Reportajes”, otro en “Historia”, otro en “Ficción”, otro en “No ficción”. Desde hace muchos años soy profesor de Artes Escénicas, en una Facultad donde se ha estructurado el programa de formación alrededor de siete géneros dramáticos. A mí me parece bien, como ejercicio metodológico, para facilitar la organización curricular. Pero siempre les digo a los estudiantes que, cuando salgan de la Universidad, su obligación es hacer estallar los géneros. ¿Qué pasó con Seki Sano? empezó siendo un extenso ensayo sobre un director japonés. Y escribí unas doscientas páginas, porque necesitaba entender el tema en el que me estaba metiendo, desde la perspectiva de mis propios demonios. Pero me di cuenta de que podía correr un riesgo definitivo: el libro se fue transformando en un relato en el que el protagonista seguía siendo Seki Sano, por supuesto, pero el narrador (que no el autor) iba teniendo una mirada, una voz determinante. Nada de lo que cuento en el libro es “mentira”, sino que tiene un punto de vista. Puede llamarse “novela de no ficción”, si se quiere, como las primeras novelas de Javier Cercas, los libros de Fernando Vallejo o incluso Volver la vista atrás de Juan Gabriel Vásquez, una novela (sí, novela) que me sirvió mucho para encontrar el tono de mi relato.
CAMBIO: El detonante del libro es un rumor en el que señalan a su tío Bernardo Romero Lozano de haber acusado a Seki Sano de comunista, el motivo por el cual expulsaron al profesor japonés de Colombia ¿Esa es la razón que lo llevó a escribirlo o usted ya tenía en su cabeza escribir algo relacionado con el teatro colombiano?
S. R. R.: Todas las anteriores. Después de mi novela titulada Anfiteatro (consolación de la pornografía) comencé a escribir un texto muy extenso acerca de las respectivas familias de mis padres. El proyecto sigue ahí y voy a retomarlo ahora que he salido de mi Sekibook. Al enfrentarme al ajuste de cuentas con mi pasado, comenzó a destacarse el nombre de Bernardo Romero Lozano. Y recordé la historia de la supuesta delación a Seki Sano. Yo ese tema ya lo tenía chuleado, porque Santiago García, que había sido alumno y amigo personal tanto de Seki Sano como de Bernardo, me negó el rumor de plano. Me dijo que eso era una absoluta mentira. Pero muchos años después, me recordaron la historia en la Universidad donde trabajo y, al poco tiempo, la leí en internet e incluso en varios ensayos especializados en los que daban el rumor como un hecho comprobado. Así que me propuse averiguar de dónde había salido esa historia. No sólo lo descubrí, sino que hablé con la persona que se inventó el rumor y me contó las razones por las que lo había hecho, sin ningún tipo de sustento comprobable. Toda esa historia está en mi libro. Pero ¿Qué pasó con Seki Sano? no es un libro para limpiar la imagen de Bernardo Romero Lozano, ni mucho menos. La supuesta delación es un episodio que sirve como detonante. A mí lo que me interesaba era contar la historia del director japonés, no solo en Colombia, sino en todos los países en los que había trabajado. El episodio colombiano, en realidad, es tan solo una parte del libro.
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