
Tres monjas electrónicas
Las Monjas. De izquierda a derecha, Ricardo Arias, Daniel Leguizamón y David Feferbaum.
David Feferbaum, Ricardo Arias y Daniel Leguizamón, músicos de diferentes generaciones, unen esfuerzos en torno a su pasión común: la música electrónica y los sintetizadores analógicos. Su grupo llamado Las Monjas le rinde homenaje a un aviso de prensa de un sintetizador publicado en los años 70.
Por: Eduardo Arias
La música electrónica, sobre todo la que se realiza con sintetizadores análogos, es un terreno desconocido para la gran mayoría de las personas, por lo general mucho más acostumbradas a los ritmos y a las melodías de la música tonal, sea esta una sinfonía de Mozart o un vallenato. Sin embargo, muchas creaciones realizadas con este tipo de tecnología han estado presentes en películas, series de televisión e incluso en canciones de grupos mundialmente famosos. Un ejemplo es el tema On the run de Pink Floyd que aparece en el mítico álbum *The dark side of the Moon, que en estos días cumple 50 años de haber sido publicado.
Este 29 de marzo, en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, el público bogotano o personas que estén de paso por la ciudad podrán sumergirse en este aún para muchos misterioso mundo. El concierto estará a cargo de Las Monjas, un trío electrónico integrado por músicos electrónicos colombianos de tres generaciones diferentes.* David Feferbaum (1941) , uno de los pioneros en este campo en Colombia; Ricardo Arias (1965), un destacado músico que alterna el jazz con la música electro acústica y Daniel Leguizamón (1979), el más joven de ellos, intérprete, compositor, improvisador y gestor cultural.
El nombre de Las Monjas obedece a un aviso publicitario de los años 70 en el cual se anunciaba que toda monja necesita un sintetizador VCS3.

El nacimiento de este grupo es bastante curioso. Arias y Leguizamón se conocen desde hace alrededor de 20 años pero, hacia 2017, para ellos David Feferbaum todavía era un personaje como de leyenda.
Y no era para menos. Feferbaum había estudiado música desde niño y entre 1966 y 1970 estuvo en Londres, donde estudió guitarra y se aproximó a la música electrónica. Al regresar al país trajo un prototipo del sintetizador VCS3 (el mismo que usaría Pink Floyd en 1973 en The Dark side of the moon) y montó en su casa un estudio de grabación. En los años 70 compuso varias piezas, entre ellas Estudio en tres partes, que hace parte de la producción discográfica 33 años de música electroacústica en Colombia. También Vida feliz, una pieza en cuatro partes que pertenece a un proyecto que incorpora audio, proyección de imágenes, narrador y actores, y la música incidental de varios documentales.
Feferbaum decidió guardar su estudio y durante 40 años se alejó de la música electrónica para dedicarse a otras iniciativas como gestor cultural. Su sintetizador y sus grabadoras fueron a parar “donde un primo al que le encantaba cacharrear”.
Para Arias y Leguizamón David Feferbaum era una figura de leyenda. Sabían de su participación en el ya citado 33 años de música electroacústica en Colombia y luego, silencio absoluto. Arias reconoce que ni siquiera sabía si estaba vivo. Él recuerda que lo conoció en un evento de música electrónica en el que le dijeron que "ese señor que está allá al fondo es David Feferbaum".
Conversaron para ver si se unían a tocar. Feferbaum desempolvó su VCS3, lo mandó a arreglar porque se había resentido seriamente. “El aparato sentó su protesta radical por el encierro”.
Él dice que trabajar con Arias y Leguizamón ha sido un aprendizaje, pues muchas cosas han cambiado significativamente desde que abandonó su estudio a finales de los años 70. “No sólo muchos aspectos de la tecnología cambiaron sino que el lenguaje mismo es muy diferente. Entonces para mí ha sido un proceso de novedad, de sorpresa y de descubrimiento”.
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