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Cultura

Giovanni Parra, el músico que volvió colombiano al bandoneón

Giovanni Parra.

Educado en Buenos Aires con varios de los grandes maestros del bandoneón, Giovanni Parra decidió desarrollar su carrera en Colombia. Desde 2011 dirige el Quinteto Leopoldo Federico, que ha grabado cinco álbumes, cuatro de ellos nominados a los premios Grammy Latinos. Trabaja y se presenta como solista con músicos clásicos y populares. Además, es profesor de bandoneón. Este miércoles el quinteto ofrece un concierto gratuito en el Teatro Leonardus del Colegio Italiano Leonardo da Vinci.

Por: Eduardo Arias

En los últimos años cada vez se hace más familiar para los amigos de la música -y del cine, la danza y el teatro- el nombre del Quinteto Leopoldo Federico. (Federico es considerado como uno de los grandes bandoneonistas de la historia(. Y al frente del quinteto está Giovanni Parra, un bandoneonista bogotano que se formó en Argentina luego de haber estudiado acordeón en la Universidad Pedagógica Nacional con el maerstro Lácides Romero.. El próximo 6 de marzo, a las siete de la noche, el quinteto se presentará en el en el Auditorio Leonardus del Colegio Italiano Leonardo da Vinci, un evento organizado por la Sociedad Dante Alighieri. El quinteto también se presentará este año, entre muchos otros lugares, en el Teatro Mayor y junto con el cuarteto Q-Arte en el Festival de Tango del Teatro Colsubsidio.
Además de su trabajo con el quinteto, Parra ha desarrollado en Colombia una muy activa carrera como solista. En la parte clásica ha tocado con la Orquesta Filarmónica de Bogotá y con la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. Con la primera ha tocado extractos de obras donde hay un bandoneón. Hizo dos conciertos grandes con la Sinfónica. En uno tocó la Suite Punta del Este, de Astor Piazzolla, una obra para orquesta de cuerdas y maderas. En 2022 volvió con la Sinfónica Nacional de Colombia en un concierto denominado Noche de tango y jazz.
En el campo de la música popular ha tocado con muchos artistas. Por ejemplo, con Aterciopelados tocó bandoneón en una nueva versión de Maligno que hicieron hace seis años. También ha acompañado a cantantes como Marta Gómez, Laura Mayolo, Natalia Bedoya, Lucio Feuillet y también ha participado con su música en producciones de teatro, cine y televisión. Además, como solista ha viajado cuatro veces a Estados Unidos donde, entre otras, tocó los Five tango sensations, una obra para bandoneón y cuarteto de cuerdas que Astor Piazzolla compuso para el Kronos Quartet.
Ha tocado en festivales de tango y también en eventos familiares en que lo contratan. “Mi amigo Roberto Aroldi siempre me dice que el más joven al que le tocamos es de 80 años. Lo dice en chiste pero a mí me ha pasado dos veces al menos que me habían contratado para tocar en un cumpleaños y luego me llamaron para cancelar el evento porque el señor se murió”.
Giovanni Parra nació en 1983 y descubrió la música desde niño, pero no por haberse criado en un ambiente familiar musical sino por haber estudiado en el colegio Nuestra Señora de Fátima, donde dictaban bachillerato musical. En décimo y undécimo grado empezó a aprender el acordeón a piano, que no es el acordeón que se utiliza en el vallenato sino el que se usa en aires como el vals mussette, la tarantella y la polka, así como en el repertorio clásico. Por recomendación de Hernando Cotrino, su profesor, en 2002 continuó sus estudios de música en la Universidad Pedagógica. Él fue quien le hizo tomar la decisión de estudiar música y quien encaminó su carrera. Gracias al acordeón supo de la existencia del bandoneón, pero al comienzo no le llamó la atención ya que no le gustaba mucho en tango que se oía en Colombia. Entonces, en una visita al almacén Tower Records descubrió la música de Astor Piazzolla. “Eso me me cambió la cabeza. Me apasioné, me hice hincha furibundo de su música, de su historia, de su vida”. Como conseguir un bandoneón en Bogotá es poco menos que imposible, Parra empezó a tocar la música de Piazzolla en acordeón en un cuarteto integrado por él, dos profesores y un compañero estudiante. Vio un bandoneón por primera vez en La Esquina del Tango, un local en la calle 59 con carrera Séptima de propiedad de Roberto Aroldi y Saúl Valenti, quien casi al conocerlo le ofreció un bandoneón para la venta. “A la semana lo estaba comprando. Era un instrumento muy dañado, no estaba bien para tocarlo pero era lo que había”.

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Giovanni Parra.

Empezó a estudiarlo hacia el año 2003 y a finales de 2004 vino a Bogotá el maestro Daniel Binelli, un intérprete muy conocido de Piazzola en el mundo. Lo vio tocar en el Auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano con la Filarmónica el Concierto para bandoneón de Piazzolla. Después del intermedio acudió al camerino con un CD del concierto de Piazzolla que Binelli tocó con la Orquesta Estable del Teatro Colón. “Me lo firmó, le dije que yo tenía un bandoneón, entonces me citó al otro día y me dijo que si quería aprender bandoneón tenía que ir a Argentina”.
Después de graduarse de la Universidad Pedagógica y de presentar conciertos para financiar su viaje, en febrero de 2007 se fue a Buenos Aires. Pensaba quedarse cinco o seis meses pero permaneció allá cuatro años y medio. Empezó a estudiar en la Escuela de Música de Avellaneda pero pronto la cerraron. Sin embargo, un bandoneonista que tocaba en la calle en el barrio San Telmo le aconsejó estudiar en Sadaic (Sociedad Argentina de de Autores y Compositores, la entidad encargada de administrar los derechos de los autores y compositores por la utilización de las obras musicales de su creación). Las clases eran gratuitas y personalizadas, y nada menos que con el maestro Néstor Marconi, uno de los más grandes intérpretes de la historia del bandoneón. Paralelamente estudió con el maestro Marcos Madrigal, que tenía entonces 92 años, también con Horacio Romo, el director del Sexteto Mayor, y con Federico Pereiro. “Desde que llegué me puse la meta de entrar a la Orquesta Escuela de Tango Emilio Balcarse. Yo entré en la novena promoción y tuve la fortuna de estar con el gran Leopoldo Federico. Tuvimos un solo ensayo, una sola presentación. El maestro lloraba agradecido con los músicos jóvenes por estar tocando tango”.
Esto le cambió el panorama y decidió volver a Colombia. “Tenía mucho más por hacer en Argentina pero yo ya estaba sobre los 28 años y quería que mi proyecto de vida se desarrollara en Colombia”. Formó un quinteto como el de Piazzolla: bandoneón, guitarra eléctrica, violín, piano y contrabajo. “Como yo quedé tan impresionado con el maestro Leopoldo Federico lo llamé para que me autorizara ponerle su nombre a mi agrupación. Él me dijo que no se merecía ese honor”. Pero al final aceptó y así, en 2011, nació el Quinteto Leopoldo Federico. Él en el bandoneón, Alberto Tamayo en el piano, Miguel Ángel Guevara en el violín, Kike Harker en el contrabajo y Francisco Avellaneda en la guitarra eléctrica. Esa fue la formación original. En la actualidad Daniel Plazas toca el violín y Andrés Almanza el contrabajo.

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