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Cultura

Tres exposiciones del Museo de Arte Moderno de Bogotá que exploran los ideales y las realidades del sueño moderno latinoamericano

'Cromofilia (del griego pasión intensa / apreciación profunda por el color)', del artista venezolano Carlos Cruz- Diez.

Dos artistas venezolanos y uno colombiano participan en el primer ciclo de exposiciones de 2024 en el Museo de Arte Moderno de Bogotá - MAMBO. La obra de Carlos Cruz-Diez simboliza la curiosidad y el optimismo de América Latina en los años del 'boom' económico venezolano. Alexander Apóstol cuestiona el modelo de modernidad y Carlos Castro Arias reelabora imágenes históricas y las relaciona con hechos y mitos colombianos y latinoamericanos.

Por: Redacción Cambio

En cada uno de los pisos y el el hall de entrada del Museo de Arte Moderno de Bogotá - MAMBO se reflexiona y cuestiona la idea de progreso que, bajo el paraguas del modernismo, hace unos 50 a 70 años inundó de optimismo a los países de América del Sur. Son tres exposiciones completamente diferentes y, sin embargo, están unidas y relacionadas por un hilo invisible que habla de las utopías y los sueños frustrados de las naciones latinoamericanas.
La muestra titulada Cromofilia (del griego pasión intensa / apreciación profunda por el color) conmemora el centenario del nacimiento de Carlos Cruz-Diez (Caracas, 1923 – París, 2019), uno de los principales artistas latinoamericanos del siglo XX y parte del XXI, y muy destacado exponente del arte óptico, también conocido como op-art. Es conocido en el mundo entero por su trabajo alrededor de la luz, el color y el espacio. Cruz-Diez fue un maestro en el arte de poner a dialogar y a interactuar los colores a partir de interacciones cromáticas que toman lugar en el plano, el espacio y la retina del espectador.
La pasión de Cruz-Diez por la luz y el color es el reflejo de su inmensa curiosidad por fenómenos de la óptica y la manera como el cerebro humano percibe esos juegos con la luz y el color. Sus instalaciones de gran escala y sus obras de arte público han sido considerados como hitos del modernismo urbano y encarnan los ideales de progreso, industrialización y prosperidad que anhelaban las naciones de América del Sur. Sus obras podrían incluso tomarse como alegorías a la aparición del plástico y a la fiebre por las luces de neón, que a mediados del siglo pasado representaban el optimismo de la sociedad de consumo que estaba en su primera fase de expansión.
En Cromofilia se presentan algunas piezas de la serie Fisicromías, que empezó en 1959, y que desarrolló durante más de 30 años. También es posible apreciar una escultura de su serie de Transcromías (que empezó en 1965) y Ambiente cromointerferente (1974-2019), una instalación en las que los espectadores que transitan por la sala pasan a formar parte de la obra ya que sobre ellos se proyectan las luces que parecen venir de todas partes.
La fisicromía (del griego naturaleza del color) y la transcromía (del griego a través del color) son dos palabras inventadas por Cruz-Diez. Las fisicromías son el resultado de los efectos de refracción y reflexión que producen finas líneas de color adheridas a los bordes de las superficies de la obra. La transcromía se basa en el comportamiento del color por sustracción.

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'Postura y geometría en la era de la autocracia tropical ​​​​​​', de Alexander Apóstol. Foto: Gregorio Díaz. Cortesía: Museo de Arte Moderno de Bogotá. Mambo.

Por su parte, Postura y geometría en la era de la autocracia tropical, de Alexander Apóstol, es una muestra que, por un lado, aborda las identidades nacionales a través de la sexualidad y el género, y examina el declive del modernismo urbanístico e industrial en América Latina. La obra de Apóstol, venezolano al igual que Cruz-Diez, se mueve por diferentes tradiciones visuales de su país. Por un lado, la visión historicista y nativista que adoptaron los pintores realistas bajo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez entre 1953 y 1958, la cual continúa en la representación trágica y cómica del régimen bolivariano actual. Por otro lado, explora la utopía de reinvención energética y corporal del constructivismo y el arte óptico durante el auge petrolero entre 1960 y 1970.
La monumentalidad de muchas de las obras de Apóstol de la última década es una crítica a la estética del Estado y a las herramientas visuales que utiliza para consolidar su visión.
La exposición también presenta videos, series fotográficas y acciones conceptuales del siglo XXI. Visto en Colombia, en las obras de Apóstol se hacen evidentes las similitudes estéticas y estrategias propagandísticas que aúnan los discursos de poder en América Latina. Los comentarios acerca de la sociedad venezolana cobran una relevancia particular en Colombia, no solo por su cercanía histórica, cultura y sociopolítica, sino también por ser el país del mundo con mayor número de migrantes provenientes de Venezuela.
Alexander Apóstol es uno de los artistas más destacados del panorama latinoamericano y ha exhibido su obra en varios de los principales museos de arte moderno del mundo, así como en eventos internacionales como las bienales de Shanghai, Venecia, Gwangju y São Paulo, entre otras.
Sus obras pertenecen a importantes colecciones públicas y privadas como la Tate Modern, en Londres; el Museo Guggenheim, en Nueva York; el Centro Pompidou, en París; el Museo de Arte Pérez y la Fundación de Arte Cisneros Fontanals CIFO, en Miami; el Museo Banco de la República, en Bogotá; la Colección Patricia Phelps de Cisneros en Caracas, el Museo CA2M y la Fundación Arco, de Madrid.

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