
La Copatusa
Carlos Mauricio Vega, colaborador de CAMBIO, ofrece su visión personal acerca de lo que ocurrió dentro y fuera del estadio en la final de la Copa América y la manera como el país reaccionó ante lo que ocurrió.
Por: Carlos Mauricio Vega
Primero fue la plebitusa, luego la Petrotusa (por partida doble, cuando no fue elegido y luego cuando fue elegido) y ahora la Copatusa, que por lo menos nos unió: no solo perdimos por un suspiro la final contra quienes además de la Conmebol ya se han convertido en nuestros rivales históricos, sino que quedamos todos ante el mundo pagando una culpa también histórica.
Media Colombia se vino con toda contra la cultura nacional: desde atacar a Karol G por su gusto o su voz, hasta envolvernos a todos en el mismo paquete del hincha que se cuela a la brava o compra boletos falsificados. Y nos ponen por delante la final de la Copa Europa, como si no hubiera habido nunca desmanes allá, en la cuna del hooliganismo.
En primer lugar, nada más jodido que cantar el himno a capella en vivo ante la televisión del mundo. Chapeau para Karol G. Ella es una chica de la entraña popular y su género es el reguetón, en donde se recita más que cantar. Haber invitado a Valeriano Lanchas, si querían trémolos, vibratos y amplio registro. Pero es que se trata de una estrella de talla mundial, que nos representa muy bien en un deporte de masas. Y no hizo playback ni se equivocó, como su amiga y colega de tusas.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios


