
‘Katabasis’, un viaje por el inframundo de los ríos enterrados de Bogotá y Medellín
‘Katabasis’ es una videoinstalación de Mauricio Carmona Rivera, artista que ganó el XII Premio Luis Caballero, el reconocimiento más relevante en Colombia en el campo del arte contemporáneo. La exposición, que explora ríos subterráneos de Bogotá y Medellín, estará abierta al público en la Galería Santa Fe, en el barrio La Concordia (en el sector de La Candelaria), hasta el 16 de agosto.
Por: Eduardo Arias
Muy pocas personas saben que ríos y quebradas pasan bajo sus pies en ciudades como Bogotá y Medellín. Pero, ¿por dónde corre ahora esa agua que un siglo atrás fluía a cielo abierto y a la vista de todos? Parte de esas preguntas las responde Katabasis, la videoinstalación del artista visual, historiador y cineasta Mauricio Carmona Rivera, que se exhibe en la Galería Santa Fe, en Bogotá, hasta el 16 de agosto.
Carmona ganó en 2024 el XII Premio Luis Caballero, el reconocimiento más relevante en Colombia en el campo del arte contemporáneo y que otorga Idartes, por su obra Estructura sinfín: metro series, una videoinstalación filmada en el Sistema Metro de Medellín. Katabasis es una exposición individual comisionada que el artista presenta con posterioridad en la Galería Santa Fe como parte del estímulo recibido y de los compromisos derivados por haber sido el ganador de dicho premio. Es un recorrido por los subterráneos donde ahora fluyen los ríos Vicachá (o San Francisco), en Bogotá, y Santa Elena, en Medellín. Katabasis es un término que proviene del griego, que significa descenso, muy vinculado al viaje al inframundo de Ulises en La Odisea de Homero.
Carmona es un artista plástico y realizador audiovisual colombiano que combina la investigación histórica con la videoinstalación y el cine. En 2002 se graduó del Instituto de Bellas Artes de Medellín, en 2016 se graduó como historiador en la Universidad Nacional de Colombia.

Viaje al inframundo
La idea inicial de Katabasis surgió en 2015. Está vinculada de manera muy estrecha a Medellín y su historia urbana. La quebrada Santa Elena fue cubierta durante la primera mitad del siglo XX para dar paso a la avenida La Playa. Su investigación dio como resultado un primer ejercicio de escritura que retomó cuando se presentó la posibilidad de realizar la obra para la Galería Santa Fe, a raíz del XII Premio Luis Caballero que recibió en el año 2024 por Estructura sinfín: metro series. “Uno de los elementos centrales del premio ha sido propiciar diálogos entre la obra y el espacio de exhibición, es decir, proyectos de sitio específico que retomen las características del lugar desde diversos aspectos como parte del proceso de creación”, dice Carmona.
Por eso tuvo en consideración que la Galería Santa Fe es equidistante de los ríos San Francisco-Vicachá y San Agustín-Rumichaca, que marcaron los límites norte y sur de la Santa Fe del período colonial y que ya están enterrados bajo el asfalto para dar paso a vías que ocultan la contaminación y que expandieron la malla vial “de ciudades que privilegiaron el transporte automotor por encima de otras posibilidades”.
Agrega que estos procesos de transformación urbana también enterraron bajo tierra obras de ingeniería de importante valor para la historia urbana de ambas ciudades, como sistemas hidráulicos y puentes, muchos de los cuales aún se preservan bajo la superficie como lo han documentado algunos trabajos de arqueología urbana en los últimos años, y que se convierten en parte de ese paisaje del subsuelo que Carmona explora en Katabasis. “Hay una imagen persistente que subyace en esta obra y tiene que ver con la pretensión humana de controlar, de domesticar un río. De hecho, se puede lograr por algún tiempo, con mantenimiento y vigilancia. Podría pasar un siglo, pero en el momento en que se desborde nadie podrá evitar que retome su cauce milenario. Desgarrará, se tragará enormes áreas de cemento, de asfalto. Reprimido por algún tiempo, retornará con fuerza, violento, caótico, sin importar cuanta tierra, carne, hormigón arrastre”, explica Carmona.

Un proyecto con muchos retos y riesgos
Llevar a cabo este trabajo lo enfrentó a múltiples retos que, como él enfatiza, pudo sortear gracias a la colaboración de muchas personas y entidades. “Un aliado incondicional con el que he contado ha sido mi hermano, Andrés Carmona Rivera, documentalista y director de fotografía, con quien realizamos la película Estancia, dirigida por él y producida por mí, en la que trabajamos más de siete años y que estrenamos en 2024”.
Definieron qué tipo de equipos les permitían trabajar en lugares confinados, de difícil acceso y oscuridad absoluta. Para acceder allí sin correr riesgos fue fundamental el proceso de gestión con las autoridades. “Es un proceso que implica escribir cartas, tocar puertas y hablar con muchas personas para encontrar la ruta de acceso”. También ampliaron el campo de investigación a otros lugares más allá de rastrear vestigios del siglo XIX y comienzos del XX, que era la idea inicial.
En la primera fase fue fundamental un recorrido urbano que realizaron con Jimena Montaña Cuéllar, investigadora y autora de varios trabajos y libros sobre la historia de Bogotá, entre ellos uno dedicado por completo al río San Francisco. “Nos permitió identificar algunos de estos lugares como los sótanos de la avenida Jiménez que aún preservan huellas de la cobertura, así como el sector donde aún corre descubierto el río San Francisco-Vicacha, por el sendero que va de la Quinta de Bolívar hacia Monserrate”.
La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), a través de su equipo de ingeniería, les brindó apoyo y soporte técnico para descender a lugares que de otra forma habría sido imposible. La primera de estas expediciones la realizaron en el Interceptor Tunjuelo-Canoas, en Soacha, una obra hidráulica que hace parte del sistema de saneamiento del río Bogotá. “Esta primera incursión nos permitió capturar unas bellas imágenes de una compleja y monumental obra en concreto, donde pudimos recorrer los túneles de más de cuatro metros de diámetro y detenernos en extraños recintos no exentos de misterio, a pesar de lo reciente de la construcción de esta obra y lo aparentemente anodino de su materialidad”.
Gracias al apoyo de personas que han liderado una importante labor de arqueología urbana exploraron otros lugares subterráneos tanto de Bogotá como de Medellín, como la antigua Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, hoy el Bronx Distrito Creativo, en el sector donde convergen ríos como el San Francisco y el San Agustín, y el Desarenadero, construido a finales del siglo XIX en Medellín y que fue hallado durante la construcción del tranvía en 2013. “A pesar de que el proceso avanzaba, había lugares que continuaban siendo elusivos, en particular los de mayor antigüedad, lo que generó mucha incertidumbre a poco menos de un mes de abrir la exposición”, señala.
Estas locaciones eran fundamentales para construir la atmósfera del inframundo urbano que estaban. Con el apoyo de la EAAB entraron a la Alcantarilla Máxima de la quebrada Roosevelt desde una alcantarilla en las inmediaciones de la Quinta de Bolívar y que se internaba en el subsuelo del Campito de San José en la Universidad de los Andes. “Este lugar se convirtió en el corazón de Katabasis por su riqueza constructiva y materialidades diversas, fragmentos que iban del trabajo en cantería a la mampostería en ladrillo y a refuerzos estructurales en hierro y concreto. Un laberinto hecho de pozos, túneles, bóvedas, rampas, disipadores de energía y tuberías de diversas dimensiones, cuya resbaladiza superficie dificultaba el recorrido y nos mantenía en riesgo permanente de caída, pero que logramos trasegar sin inconvenientes, gracias al acompañamiento de personas que diariamente hacen mantenimiento a estos sistemas que conocen como la palma de su mano”.

Múltiples capas de la historia superpuestas
En su concepto, Katabasis es una pieza con varias capas superpuestas donde convergen estratos geológicos, históricos, estructurales e incluso simbólicos. “En términos geomorfológicos, los ríos son sistemas complejos que han sido fundamentales para las distintas sociedades que han habitado el territorio y que a su vez dan cuenta de la relación de los seres humanos con su entorno”.
Como lo menciona el curador de la exposición, Luis Fernando González Escobar, los afluentes fueron lugares rituales, cargados de un profundo sentido simbólico y fuente de vida para pueblos prehispánicos como los muiscas o los aburraes. Con la llegada de la civilización estos ríos y quebradas se transformaron en cloacas. Los discursos y prácticas higienistas de los médicos llevaron a las autoridades, a través de ingenieros de finales del siglo XIX y comienzos del XX, a canalizar y luego cubrirlos.
En términos constructivos y estructurales, se alcanzan a observar obras de ingeniería hidráulica del siglo XIX y comienzos del XX en el río San Francisco-Vicachá, la alcantarilla máxima de la quebrada Roosevelt en Bogotá y el desarenadero en Medellín. Lugares emblemáticos como la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, hoy Bronx Distrito Cultural, construido hacia 1916, los sótanos de la Jiménez construidos tras la demolición del Pasaje Rufino Cuervo hacia 1941, y una obra infraestructural como el Interceptor Tunjuelo-Canoas que inició su construcción hacia 2010 y fue culminada en años recientes.
Qué reflexiones le dejó el proyecto
Carmona reconoce que aún no cuenta con la distancia suficiente para lograr discernir lo que ha significado realizar la obra. “A pesar de que la idea inicial es de hace varios años, el tiempo que ha transcurrido entre el rodaje, la posproducción y el proceso de montaje de la videoinstalación en la Galería Santa Fe ha sido muy corto. Volver a ver una obra de la propia autoría siempre es algo complejo por el vínculo afectivo que se genera y la experiencia que la atraviesa, y en esa medida la mirada desprevenida de la audiencia se vuelve importante, ya que permite reflexiones que a uno se le escapan”. Algunas de las lecturas que ha suscitado Katabasis “van de la dimensión estructural de aquel mundo subterráneo al carácter orgánico e incluso erótico de la pieza, del recorrido por el espacio negativo de la ciudad al viaje interior como metáfora de la existencia. En esta medida, hay algo peculiar en estas estructuras subterráneas que remiten a espacios sacros y templos que en algunas personas invitan al silencio y la introspección, en buena medida logrado por la atmósfera inmersiva que construyó el equipo de diseño sonoro de Sonata Films, que nos colaboró en este proceso”.

Piensa que la obra podría expandirse en otros lugares y en otras plataformas como proyecto transmedia. Pero reitera que las expediciones son bastante complejas y requieren recursos humanos y financieros para conseguirlo. “En Medellín no hemos encontrado apoyo por parte de la administración municipal para la inmersión en las quebradas bajo cobertura Santa Elena, La Loca y La Palencia, a diferencia de la hospitalidad con que nos acogieron en Bogotá. Ojalá en algún momento logremos llegar a estos lugares. Hay mucha riqueza en el subsuelo de Medellín que nos gustaría explorar”.
Existen varias propuestas para reabrir estos lugares al público, pero hacerlo posible implicaría solucionar muchos problemas de infraestructura física y saneamiento de los afluentes. De todas maneras desde lo simbólico se han planteado diversas iniciativas. Ya en 1943 el destacado arquitecto Nel Rodríguez propuso crear un espejo de agua sobre la avenida La Playa de Medellín, tal como lograron concretarlo Rogelio Salmona y Luis Kopek en la avenida Jiménez de Bogotá. “Desde el arte también han existido múltiples iniciativas como las obras del Grupo Urbe integrado por Gloria Posada y Carlos Uribe. A través de proyecciones audiovisuales sobre el asfalto de la avenida La Playa, intervenciones a escala urbana en el río Medellín y elementos gráficos han reflexionado acerca de las memorias ocultas de estos afluentes”, dice Carmona.
Programación
La exposición de Katabasis se complementa con una programación de conversatorios, recorridos y experiencias de mediación.
El 25 de julio se llevará a cabo el conversatorio Katabasis en el que participará la artista Adriana Pineda Estrada.
El 26 de julio tendrá lugar un recorrido multisensorial accesible con interpretación en Lengua de Señas Colombiana.
El 1° de agosto se desarrollará el conversatorio Ficciones del inframundo (bajar la mirada), liderado por la investigadora Érika Martínez Cuervo.
El 6 de agosto se realizará una visita guiada multisensorial a la exposición como parte de la conmemoración del cumpleaños de Bogotá.
El 15 de agosto se desarrollará el conversatorio Ciudad sedimento, con la antropóloga Natalia Gutiérrez, en torno a las capas invisibles de la ciudad.
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