
“La cultura no se recorta, se apoya”: exministra Patricia Ariza habló sobre la "batalla cultural" del nuevo Gobierno
Patricia Ariza, cofundadora del Teatro La Candelaria, habló con CAMBIO sobre la suspensión de los Premios de Estímulos Culturales y la edición 35 del Festival de Mujeres en Escena por la Paz. Cuestiona la "batalla cultural" del presidente De la Espriella y la ministra Paola Holguín.
A pocos días del comienzo de la edición número 35 del Festival Mujeres en Escena por la Paz, CAMBIO conversó con Patricia Ariza en el Teatro La Candelaria, espacio del que es cofundadora. La directora de la Corporación Colombiana de Teatro habló sobre la suspensión de los estímulos culturales, el festival y el lugar que todavía reclama el teatro hecho por mujeres.
El arranque de esta edición está marcado por una coyuntura reciente: el 14 de septiembre, el Ministerio de las Culturas expidió la Resolución 1887, a trvés de la cual se suspendió la entrega de Premios y Reconocimientos del Programa Nacional de Estímulos 2026. Según el acto administrativo, la medida responde a restricciones de caja agravadas por la declaratoria de emergencia tras el terremoto del 10 de agosto.

CAMBIO: Usted dirigió esa cartera. ¿Cómo lee esta decisión desde esa experiencia?
Patricia Ariza: Todavía no salgo del asombro. Da mucha tristeza, porque más allá del dinero —que por supuesto es importantísimo, porque cortan los recursos— lo que revela es la mirada que tienen de la cultura. ¿Cómo puede haber un Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes que no reconozca como imprescindible el trabajo de los artistas y los creadores? Eso no es posible. No lo entiendo, me niego a entenderlo y me niego a aceptarlo.
La exministra Yannai Kadamani explicó ayer en un programa que sí está el presupuesto, lo que pasa es que un ministro o una ministra siempre tiene que gestionarlo dentro del Ministerio. Pero ese no es el problema real: el presupuesto es un pretexto. Detrás hay una filosofía, una mirada que busca recortar la cultura. Y ese recorte ya se ve en el lenguaje: se recortó la palabra "niña", y detrás de esa palabra hay una historia enorme de la lucha de las mujeres para que se diga señores y señoras, compañeros y compañeras, niños y niñas. Es una lucha que ha causado mucho dolor y mucha muerte. No es posible que se recorte la palabra "campesino" cuando los campesinos y las campesinas son la historia de la nación, de la tierra, de todo. No sabemos qué más van a recortar. Pero no es un recorte solo del presupuesto, es un recorte de la cultura. Y la cultura no se recorta, no se toca: se apoya.
CAMBIO: ¿Cómo afecta esta suspensión, de manera concreta, al Festival, a la Corporación y al sector?
P.A: Claro que nos afecta, pero yo no hablo en singular. Afecta a La Candelaria, afecta a la Corporación, pero también afecta todo el teatro, la cultura de Colombia y la cultura del mundo. No hablo solo de mi grupo, de nuestro festival. Me duele, porque con todo lo que está pasando en el mundo, necesitaríamos ahora más que nunca libertad para la cultura, un apoyo a la cultura.
CAMBIO: ¿Ha buscado al Ministerio actual por esta situación?
P.A: Intentamos con una intervención en la Comisión Sexta, pero no nos aprobaron el uso de la palabra. Pero bueno, la estamos teniendo acá, en todas partes. Vamos a hacer un programa semanal con tres exministros de Cultura —Yannai Kadamani, Juan David (Correa) y yo— para hablar de esto, porque no nos vamos a quedar calladas ni callados.
CAMBIO: El Festival se llama "por la paz". En esta coyuntura, en la que se propone eliminar acuerdos de paz, ¿qué representa ese nombre?
P.A: Esa es otra palabra que también están recortando. Por eso es precisamente cuando más tenemos que hablar de paz. No solamente estamos frente a una guerra que tiene que ver con la vida, sino también una guerra que tiene que ver con la cultura y con el lenguaje. Están reemplazando las palabras por otras: recortar, destripar, imponer. Son verbos muy peligrosos.
CAMBIO: El presidente De la Espriella le encomendó a la ministra Paola Holguín liderar lo que llamó una "batalla cultural por la Nación". ¿Qué opina de que la cultura en Colombia se piense hoy en términos de batalla?
P.A: Es una batalla contra la cultura, contra las artes y contra los saberes. Deberíamos estar haciendo que la cultura floreciera, y la cultura siempre florece, como la naturaleza: aun en las rocas, en los techos, donde pueda florece. Nosotros vamos a seguir. Lo que está pasando es que la extrema derecha ha intentado trabajar sobre el imaginario de la gente, para engañarla y hacerle creer que las cosas deben ser como ellos piensan. Ya tuvimos una experiencia con el plebiscito por la paz: le hicieron una guerra a la paz y lograron que ganara el no. El mundo entero quedó asombrado de que un país que ha vivido tantos años de guerra y de violencia le dijera no a la paz. Para eso está sirviendo esa "batalla cultural".
CAMBIO: ¿Cómo nació la idea de un festival que resalte el trabajo de las mujeres en el teatro?
P.A: Nació porque era un elemental acto de justicia. A mí me pidieron hacer una lista de los directores y dramaturgos en Corcultura hace más de 35 años, y me di cuenta de que casi el 97 por ciento eran hombres. Dije: esto es una enfermedad que hay que curar. Por eso empezamos el Festival, que ya tiene mucha trayectoria: han venido las más grandes dramaturgas y directoras de teatro internacionales. Ahora lo hacemos pequeñito, porque tenemos serios problemas de presupuesto, pero lo hacemos.
Como dice Virginia Woolf: 'Las mujeres tenemos que tener un cuarto propio'. Por eso hacemos nuestro propio festival. Pero no es solo propio de las mujeres: también invitamos a los hombres a que vengan. Traer el tema de género al teatro es muy importante porque lo enriquece. El teatro que hacemos las mujeres es diferente al de los hombres, pero no queremos competir ni decir que uno es mejor que el otro —esa actitud sería patriarcal. Queremos hacer teatro desde la mirada de las mujeres, para que haya un equilibrio. Es, como mínimo, un acto de justicia.
CAMBIO: ¿Qué cambia en una puesta en escena cuando la dirección, la dramaturgia y la actuación son enteramente de mujeres?
P.A: Yo he visto muchos festivales de mujeres aquí y en el mundo —hago parte de Magdalena Project, un movimiento internacional de mujeres de teatro—. Las mujeres hacemos un teatro donde se combina lo épico con lo más pequeño, con lo mínimo. Tenemos esa capacidad de mirar los detalles, de mirar lo que otra gente no ve, lo que el patriarcado no ve, porque estamos acostumbradas históricamente a eso. Eso enriquece el teatro.
CAMBIO: El Festival ha trabajado con víctimas del conflicto armado. ¿Con quién más?
P.A: No solamente hemos trabajado con víctimas del conflicto armado. También con víctimas del patriarcado, con mujeres que han sido violentadas, con mujeres habitantes de calle, con jóvenes y con adultas mayores.
CAMBIO: ¿Qué obra o momento de esta edición no se debería perder alguien que va por primera vez?
P.A: Nunca se debe perder un festival de mujeres, porque es tener otra mirada del mundo que nos rodea. Pero en esta ocasión, además, porque nos toca: es un festival pequeño en tamaño —no tenemos recursos físicos— pero enormemente grande en contenido, porque tenemos la imaginación y las obras. Va a ser solo en dos salas, pero dos salas emblemáticas de Bogotá: el Teatro La Candelaria y la Sala Seki Sano de la Corporación Colombiana de Teatro. Vamos a tener una semana intensa, con un encuentro virtual con mujeres de teatro del país y del exterior, un encuentro polifónico, y también fiestas.

CAMBIO: Más allá del Estado, ¿qué puede hacer el público para que el Festival y el teatro hecho por mujeres sigan siendo viables?
P.A: Precisamente cuando más estamos necesitando recursos económicos es cuando menos vamos a cobrar: la entrada es libre, con aporte voluntario. Cuando la gente llega se le da una boleta; si puede pagar, paga, y si quiere aportarle al Festival 100.000 pesos, tampoco nos vamos a enojar.
CAMBIO: Por último, si el presidente De la Espriella estuviera aquí sentado, ¿qué le diría?
P.A: Me paro y me retiro. No le diría nada.
La edición número 35 del Festival de Mujeres en Escena por la Paz se realizará del 22 al 28 de septiembre, en el Teatro La Candelaria y la Sala Seki Sano de la Corporación Colombiana de Teatro. La programación tendrá entrada con aporte voluntario desde $10.000 y las boletas estarán disponibles en taquilla.
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