
Parque Arqueológico y de Patrimonio Cultural de Usme, un nuevo tesoro que emerge en Bogotá
Una iniciativa de habitantes del borde rural de Usme que veían con preocupación el avance de la ciudad sobre su territorio más el hallazgo de restos arqueológicos en la zona, dieron origen a este proyecto, de gran importancia científica y cultural para la ciudad.
Por: Eduardo Arias
En una esquina del casco urbano de la localidad de Usme, en el suroriente de Bogotá, se encuentra un parque arqueológico del que muy pocos bogotanos tienen noticia. Se trata del Parque Arqueológico y de Patrimonio Cultural de Usme. A primera vista es un potrero con algunos árboles que limita por el oriente con fincas y cultivos que lo hacen sentir a uno en cualquier zona rural de clima frío de Cundinamarca. Por el sur y el oeste, con las casas de autoconstrucción cercanas al centro histórico de la localidad y, por el norte, con edificios de apartamentos de gran altura que se han vuelto moneda corriente en Bogotá. Pero la réplica a gran escala de una figura cerámica precolombina indica que ese lugar es un muy imporante emplazamiento arqueológico. Liliana Buitrago, líder del Proyecto Parque Arqueológico, señala que allí hubo un importante asentamiento de los antiguos pobladores de Usme que se ubicaron entre las quebradas La Fucha, Aguadulce, la Taza y la Requilina, entre el siglo VIII al siglo XVI. Este yacimiento arqueológico ofrece evidencias de cómo eran la vida cotidiana y los rituales funerarios de las poblaciones asentadas en el borde sur de la Sabana de Bogotá en épocas precolombinas.
La investigación en Usme, así como las desarrolladas en otros lugares del sur de Bogotá, como Portalegre, Las Delicias, Candelaria la Nueva, Tibanica y Nueva Esperanza, confirman que esta región fue intensamente ocupada en épocas prehispánicas por sociedades que practicaron la agricultura y la alfarería. En las excavaciones arqueológicas que se realizaron en 2008, 2009 y 2012 se encontraron los restos óseos de 119 personas, más de 1.000 restos óseos de fauna y 35 cerámicas completas que actualmente se conservan en los laboratorios de arqueología y antropología física de la Universidad Nacional de Colombia. Durante los trabajos desarrollados para la siembra de árboles y la restauración ecológica del parque se encontraron fragmentos de cerámica y herramientas de piedra.
Este espacio ha ofrecido a la investigación arqueológica la oportunidad de ampliar sus conocimientos sobre la población indígena del altiplano cundiboyacense. Vasijas, figurinas en arcilla, volantes de huso, cuentas de collar, herramientas en piedra, huellas de postes, entierros humanos, basureros, acumulaciones de material y restos óseos de fauna imdican cómo era la vida en ese lugar antes de la llegada de los españoles. Gracias a los datos extraídos de las excavaciones y su análisis se puede recrear cómo eran sus prácticas sociales y culturales: viviendas, formas de enterramiento, su alimentación, áreas de cultivo y relación con el paisaje.
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