
Deuda externa por bonos de carbono: ¿Sirve de algo?
La idea de aceptar el cuidado del medio ambiente como parte de pago de la deuda externa tiene sus orígenes en la Latinoamérica de los años ochenta. ¿Qué ha cambiado desde entonces?
La idea que Gustavo Petro anunció en su discurso de posesión de intercambiar parte de la elevada deuda externa por recursos para proteger ecosistemas en el país y mitigar el cambio climático es de larga data.
Los primeros registros del tema se dieron en 1984 y fue una propuesta de Thomas Lovejoy, en ese momento vicepresidente del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), como respuesta al incremento de la deuda externa que habían tenido los países en desarrollo desde 1970 y la también creciente preocupación por los efectos del cambio climático.
En 1991, diez países de Latinoamérica, África y Asia ya habían firmado acuerdos para cambiar una parte de su deuda externa por pagos en moneda local a ONG y otras entidades sin ánimo de lucro para que ejecutaran programas de gestión ambiental o compraran terrenos para conservación de ecosistemas.
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