
Miguel Urrutia, el humanista. Por: Darío Jaramillo Agudelo
El poeta y escritor Darío Jaramillo Agudelo, quien fuera subgerente cultural del Banco la República durante 20 años, trabajó al lado del gran economista y humanista Miguel Urrutia, fallecido en Bogotá, le entregó a CAMBIO esta semblanza suya.
Las hojas de vida que presentan diferentes bases de datos, dan cuenta de un brillante académico y economista, suma cum laude de Harvard, doctor de la Universidad de Berkeley, vicerrector de la Universidad de Naciones Unidas, profesor de las universidades de Los Andes y de la Nacional, en lo que hace a la vida académica. Autor de libros sobre historia del sindicalismo, el rol de la agricultura en la economía colombiana, la distribución del ingreso, entre otros. La carrera laboral de Urrutia da cuenta de que fue Ministro de Minas, secretario del Ministerio de Hacienda, director de Planeación Nacional, director de Fedesarrollo, gerente del área de desarrollo económico del BID, miembro de la junta directiva del Banco de la República y gerente de la misma institución entre 1993 y 2005.
Fue allí, en el Banco, donde, además de desempeñarse óptimamente en los roles que cumple el Banco Central en la economía nacional, Urrutia desarrolló una excepcionalísima tarea en apoyo de la cultura colombiana. Puedo mostrarlo con una enumeración -nunca completa- de algunos de sus logros y puedo, también, hacerlo con el relato de anécdotas demostrativas de su interés, más que interés, de su pasión por la cultura y muy especialmente por el arte. Como cierta ocasión en que me llamó a decirme que él se estaba gastando el presupuesto cultural, que venía de Caracas, y que había conseguido un cuadro de Armando Reverón para la colección. O cuando, recién entrado a la gerencia, me invitó a un recorrido por el interior de la manzana que está entre las carreras 4ª y 5ª y las calles 10 y 11. En ese momento, allí estaban los archivos del Banco, algunos depósitos de muebles, en fin, media manzana de construcciones que no estaban dedicadas a la actividad cultural. Como resultado de ese paseo, comenzó a perfeccionar la idea de la manzana cultural, la construcción del edificio de Triana que alberga actualmente la colección de arte y varias salas de exposición y la adecuación de todos los espacios para dedicarlos a las colecciones del Banco.
Fue Miguel Urrutia quien orientó las adquisiciones del Banco de la República en dirección a que pudiéramos hacer en las salas un relato vivo de la historia de la pintura, el dibujo y la escultura colombianas con la colección de arte. Y que ese relato se contextualizara con el trasfondo de los grandes nombres del arte latinoamericano: fue entonces cuando, con su cercanía y su interés inmediato, llegaron a la colección, además del Reverón que él mismo escogió, obras de Tamayo, de Siqueiros, de Figari, de Torres García, de Xul Solar, de Toledo, de Gabriel Orozco, de Matta, de Barradas, de Lam, en fin, de los grandes nombres del arte latinoamericano del siglo XX.
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