PARAÍSO INCONCLUSO

En 1935 el Congreso autorizó al gobierno del presidente Alfonso López Pumarejo para construir un “cuartel” de infantería y otro de artillería en la ciudad de Barranquilla. (Ley 53 de 1935). Se asignaron 130.000 pesos para cada uno. La guerra con el Perú unos años antes dejó al descubierto un ejército precoz y rudimentario. La presencia militar en los extremos del país se hacía apremiante tras lo que fue la toma de Leticia (antes de que incluso tuviera ese nombre) por civiles peruanos. Era además un esfuerzo de modernización propio de la Revolución en marcha de López Pumarejo.
Según la Gobernación del Atlántico, en 2008 se hicieron obras de actualización con los dineros provenientes de la tasa de seguridad. Esa es la contribución que hace la ciudadanía para que se invierta única y exclusivamente en financiar seguridad y convivencia.
Entre 2016 y 2019 el terreno fue el centro de un prometedor proyecto. Por tres años Barranquilla pensó que, de las 51 hectáreas del predio, 34 serían para un megaparque con todo tipo de servicios y espacios públicos y 17 para vivienda privada (la cual permitiría su financiación).
De acuerdo con información de esa época, el predio podría valer 215 mil millones y el traslado del batallón a otro lugar unos 220 mil millones adicionales. Para eso la Agencia Nacional Inmobiliaria Virgilio Barco Vargas, el Ministerio de Defensa, el Distrito de Barranquilla y la Empresa de Desarrollo Urbano de Barranquilla y la Región Caribe firmaron el convenio de colaboración 003 de 2016. El proyecto de vivienda sería desarrollado por la Constructora Bolívar.

“Este va a ser el gran parque de Barranquilla; todas las ciudades del mundo tienen un megaparque —dijo el alcalde de ese y este entonces, Alex Char—. Pero, además, todas estas vías que se encontraban cercenadas van a tener prolongación hacia la Vía 40 y el río Magdalena; nos resuelve también un tema ambiental, de más espacio público incluyente para todos los barranquilleros y un tema de movilidad que tanto estábamos esperando”. Eventualmente el proceso se cayó y no hubo megaparque.
Afortunadamente el alcalde le encontró otro uso al Batallón Paraíso. Ahora en ese predio, adecuado como edificación militar, funcionará la presidencia de la República alterna. Al respecto dijo el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, en distintas y a veces contradictorias entrevistas que existían 300 trabajadores dedicados a la adecuación; que había invertido 2.000 millones de pesos de la Gobernación (aunque su oficina de comunicaciones dijo que eran dineros invertidos entre 2008 a 2011); que la empresa Tecnoglass donó la ventanería y las puertas y que Air-e adelantó revisiones técnicas. También se le escapó otra perla sobre la premura de la construcción: "Si lo hubiésemos hecho mediante una contratación, no habríamos tenido el tiempo". Al parecer no hubo tiempo ni Ley 80, pero ya habrá ocasión para resolver esos interrogantes, en especial porque la donación de privados al Estado no es terreno sin ley.
Tecnoglass es un gigante empresarial de la familia Daes, la cual la periodista Laura Ardila, denominó en su libro La costa nostra el megacontratista de la Alcaldía y unos “reyes magos caribeños”. Y reyes magos otra vez, ahora para el capricho presidencial en el Batallón Paraíso. Air-e es una empresa intervenida por el Estado, con una crisis financiera que la Contraloría llamó crítica y una liquidación anunciada. El servicio de energía en Barranquilla y el Caribe agoniza, ¿pero sí hay plata para donar al palacio de drywall del nuevo presidente?
"El mobiliario, se los quiero decir claramente, cuesta aproximadamente 700 millones de pesos. Lo estoy poniendo yo de mi propia plata. Voy a hacer públicas las facturas, los giros que estoy haciendo como una donación al Estado", dijo en sus redes sociales el presidente.
La entrante administración alega que así descentraliza y además ostenta con orgullo su bogotanofobia, pero nadie explica por qué de todos los rincones olvidados de Colombia se justificaba trasladar el poder ejecutivo a la ciudad en donde el presidente tiene mansión y aliados con los bolsillos llenos.
Todas estas distracciones vistosas: que si es lícito que De la Espriella haga el saludo militar a los altos mandos; que si se balancea correctamente para agarrar el estilo; los paseítos en círculos montado en su carrito militar descapotado, tipo Kim Jong Un caribeño; la misa que impartieron en lugar de posesionar al presidente de una nación laica, la rueda de prensa con un video pregrabado y todo lo otro con lo que quieren inundar la conversación sirven de excusa para que no preguntemos por lo que van a hacer con los predios y la plata pública. Y ese es solo un tema de los tantos sobre los que faltan explicaciones.
La historia del Batallón de López Pumarejo, ahora convertida en sede alterna del poder en Colombia, abre un nuevo episodio de su historia, con muchas preguntas sin responder. Tal vez por eso nos invaden de discursos y videos hechos con inteligencia artificial, para que les permitamos remover en paz los cimientos del Estado, incluyendo las paredes de esa guarnición militar.
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