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Juan David Correa
Puntos de vista

Adiós a los premios

Anuncia el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes que, debido a la declaratoria de Emergencia Económica, Social y Ecológica, emitida por el Gobierno actual el pasado 19 de agosto, tras el terremoto del día 10, y que a la fecha ha dejado miles de damnificados y 331 víctimas mortales en el occidente colombiano, por ahora no habrá premios ni reconocimientos dentro del Sistema Nacional de Convocatorias Públicas Artísticas y Culturales (SINAC), uno de los pocos mecanismos que tienen artistas, gestores, organizaciones y sabedores que aspiran a participar del presupuesto general de la nación, para financiar, de manera precaria siempre, sus proyectos creativos y de vida. 
          Mediante la resolución 1887, de 2026, expedida el 14 de septiembre, se aducen razones que podrían sonar comprensibles en la lógica tecnocrática, pero que muestran el talante autoritario de quienes están designados a tomar las decisiones y defender los intereses de millones de personas que se reconocen en Colombia como parte del campo cultural.
          El Sistema Nacional de Convocatorias Públicas Artísticas y Culturales (SINAC) es resultado de una reforma realizada durante el Gobierno anterior (2025-2026), para ordenar y coordinar los diversos reconocimientos que tenía el MinCultura hasta esa fecha, entre ellos el Programa Nacional de Estímulos. El programa se creó en 1997 cuando el Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura) pasó a convertirse en Ministerio de Cultura, en el Gobierno de Ernesto Samper. Con la creación del SINAC se integraron diez convocatorias distintas: el mencionado Portafolio del Programa Nacional de Estímulos, el Programa Nacional de Concertación Cultural como Lista Bienal, el Programa Nacional de Concertación Cultural Proyectos Departamentales, las Salas Concertadas, Jóvenes por el Cambio, Trayectorias, Espacios Vivos, Centro de Danza y Movimiento, el Banco de Iniciativas Artísticas y Culturales y el Fortalecimiento a la Formación Artística y Cultural. Dicha sistematización puede verse en el siguiente enlace (https://sistemaconvocatorias.mincultura.gov.co/).
          La resolución expedida el pasado 14 de septiembre decide suspender el Programa Nacional de Estímulos, al cual se presentaron 1.308 propuestas: “351 corresponden a premios nacionales y 957 a reconocimientos”. Los premios nacionales se otorgan a diversos campos artísticos y culturales como literatura, artes plásticas, música, cocinas tradicionales, teatro, danza, museología, entre otros, y a personas u organizaciones que por su trayectoria y experiencia merecen el reconocimiento social mediante un estímulo económico. 
          Las razones que aduce la resolución son, cuando menos, afrentosas y muestran este nuevo sinsentido común que quiere instalar el nuevo Gobierno para miles de artistas que esperan, cada año, los resultados de una convocatoria que jamás había sido suspendida en la historia del ministerio. 
          La primera de ellas es que el grupo de trabajo de convocatorias y estímulos “no cuenta con el personal técnico especializado ni con la capacidad institucional para adelantar las labores de evaluación de las propuestas de premios y reconocimientos, en razón de que su equipo se concentró en la atención integral de las demás etapas del ciclo operativo de las convocatorias que integran el Sistema Nacional de Convocatorias Públicas Artísticas y Culturales SINAC, como el cierre administrativo y financiero, la atención de reclamaciones, la respuesta a acciones de tutela y derechos de petición, y el acompañamiento a los beneficiarios, entre otras funciones permanentes y prioritarias”. 
          Uno se pregunta si no es responsabilidad de quienes hoy han sido designados y nombrados para velar por los intereses de uno de los sectores más precarizados del país garantizar, precisamente, la capacidad administrativa para responder a la política pública. Al no hacer empalme, este Gobierno decidió dejar al garete la acción responsable y juiciosa del ministerio que durante los pasados cuatro años, aun con inconvenientes en el desembolso oportuno de algunos pagos de convocatorias, debido a la disponibilidad presupuestal, jamás habría justificado una acción desobligante con los artistas colombianos. Y esa disponibilidad, o PAC, que es la segunda razón que pretende justificar la resolución, precisamente no puede recaer sobre el sector: es responsabilidad de la ministra hacer las gestiones necesarias ante el Ministerio de Hacienda para que esos dineros, tarde o temprano, cumplan con lo presupuestado. 
          La resolución admite que durante el primer mes de gobierno iliberal el ministerio no hizo la tarea de seleccionar y contratar los jurados disponibles de un banco de ciudadanos con el cual cuenta la cartera, para publicar los resultados el pasado 15 de septiembre. Solo un día antes de lo estipulado se produjo la comunicación. 
          De ahí en adelante, se insiste en que el ministerio no está obligado legalmente a realizar el proceso, amparado en la sentencia C-242, de 2009, que señaló “que las meras expectativas corresponden a probabilidades de adquisición futura de un derecho que, al no haberse consolidado, no resultan exigibles, aun cuando exista la posibilidad de que los presupuestos necesarios para su adquisición lleguen a consolidarse en el futuro”, o que “la presentación de una propuesta y su avance dentro de las diferentes etapas del proceso no generan, por sí mismos, un derecho adquirido a obtener el estímulo”. 
          De esa manera, el ministerio resuelve “no adelantar ni efectuar la etapa de designación de ganadores, ni la asignación de los estímulos económicos correspondientes a las modalidades de premios y reconocimientos, por las razones presupuestales y de disponibilidad del Programa Anual Mensualizado de Caja – PAC expuestas en la parte motiva del presente acto administrativo”.
          La respuesta a la demanda de miles de artistas que venían insistiendo este último mes en que se aclarara este asunto, una vez más pretende zanjarse con la mendacidad de una administración que no ha sido capaz de entender el sector que representa y, en cambio, ha querido instalar en las redes sociales versiones cínicas con las cuales señalan y estigmatizan a quienes hicimos parte del Gobierno del Cambio. La falta de humanidad, comprensión, diálogo y la incapacidad de concertación con los artistas colombianos, es la regla a treinta días de comenzado un gobierno que prometió motosierra para lo público, en las propias palabras de la ministra Holguín.
          Pero hay un asunto que trasciende un antagonismo imposible de librar en el territorio de las ideas y los modelos de política pública con funcionarios que pretenden hacernos creer que la cultura que debe prevalecer en nuestro país es la vieja estructura hispanista, confesional y patriarcal de la Constitución de 1886, celebrando misas en la plaza de Bolívar, difundiendo videos que reivindican viejas consignas laurenistas —que ahora quieren vestir a los viejos leopardos de tigres hechos con inteligencia artificial— y haciendo proselitismo patrimonial con la reconstrucción de catedrales; y es el llamado que esta medida inconsulta y ofensiva representa para quienes debemos organizarnos como sector para no dejar que, a la vuelta de la esquina, se nos anuncie que el ministerio será cerrado para darle paso a un centro de economía naranja que eche por el suelo todas las conquistas sociales y los derechos que obtuvo la sociedad colombiana a través de la Constitución colombiana. 
          El artículo 40 de la Constitución de 1991 señala como un deber del Estado promover y fomentar el acceso a la cultura de todos los colombianos en igualdad de oportunidades por medio de la educación permanente y la enseñanza científica, técnica, artística y profesional en todas las etapas del proceso de creación de la identidad nacional. La cultura en sus diversas manifestaciones es fundamento de la nacionalidad. El Estado reconoce la igualdad y dignidad de todas las que conviven en el país. El Estado promoverá la investigación, la ciencia, el desarrollo y la difusión de los valores culturales de la Nación. La búsqueda del conocimiento y la expresión artística son libres. Los planes de desarrollo económico y social incluirán el fomento a las ciencias y, en general, a la cultura. El Estado creará incentivos para personas e instituciones que desarrollen y fomenten la ciencia y la tecnología y las demás manifestaciones culturales y ofrecerá estímulos especiales a personas e instituciones que ejerzan estas actividades”. 
          El único incentivo que parecen conocer los nuevos habitantes del Palacio Echeverry es el de cerrarle caminos a la democracia, para instalar una autocracia clasista que deje por fuera a la mayoría, y beneficie a una minoría elegida que cree en veleidades propias de tecnofascistas, mientras llenan los corredores de las oficinas de policías y soldados, echan sal sobre los escritorios, graban videos inflamantes llenos de odio sibilino emulando a Alzate Avendaño, como si estuvieran atrincherándose para una batalla pseudocultural que ni siquiera comprenden: la suya es la cultura del arrasamiento escrita por Claude y OpenAI: los artistas y los cultores colombianos debemos estar dispuestos a defender nuestro talento, como decía el gran Antonio Caro. 

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