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Jorge Enrique Robledo
Puntos de vista

Verdades poco conocidas sobre la cocaína

Un negocio del que también se conoce poco en Colombia, el primer país productor mundial de cocaína, con el 70 por ciento del total, seguido de Perú y Bolivia.

Por: Jorge Enrique Robledo

Según datos de la Inteligencia Artificial de Google, tomados de organismos como la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), de FinCEN y Nasdaq Ferafin, todos los negocios relacionados con las drogas y el crimen organizado suman entre 800.000 y 2 billones de dólares al año.

De ellos, a Colombia apenas le llegan 16.000 millones de dólares por sus exportaciones de cocaína, un porcentaje ínfimo del negocio. Como también nos ocurre con el café, del que recibimos solo el 0,4 por ciento del total de la plata que el grano mueve en el mundo.

En cuanto al número de consumidores habituales de cocaína, Estados Unidos aporta 6,5 millones, la Unión Europea 6, Asia 3,4 y el resto del mundo 7 millones, para un total de casi 30 millones. Y se suman los consumidores esporádicos, los gringos llegan a 25 millones.

El precio del kilo de cocaína empieza entre 1.500 y 2.000 dólares en las selvas donde la cocinan, incluidas las colombianas, entre 30.000 y 60.000 dólares en los puertos de Estados Unidos y Europa y entre 100.000 y 150.000 dólares al menudeo, negocio que las mafias hacen más rentable l mezclar sustancias más baratas.

La cocaína también mueve negocios de precursores químicos, sistema financiero, bienes raíces, construcción, hotelería, casinos, vehículos lujosos, así no sea en todos los casos, como es obvio. Tanta es la plata que se mueve, con las otras drogas, que se habla de una “gigantesca macroeconomía criminal”, que incluyen el negocio de las armas para sus ilegalidades, encarecidas entre el 300 y el 400 por ciento.

La cocaína también nutre los negocios lícitos de las cárceles de Estados Unidos, en las que hay 362.000 presos por su negocio y consumo, el 20 por ciento del total de los reclusos. Y el sector privado gana mucha plata en la operación del 92 por ciento de las prisiones públicas.

Además, en Estados Unidos, a diferencia de la cocaína, el negocio de la marihuana es legal en la mitad de los estados y, en su cultivo y su consumo, mueve 149.000 millones de dólares anuales y tiene 17,7 millones de consumidores habituales y 440.000 trabajadores.

No debe sorprender que un negocio tan grande como el de la cocaína en Estados Unidos siga siendo ilegal. Porque si lo legalizan, lo dañan, pensarán los poderosos a los que enriquece, de manera directa e indirecta.

Es un cuentazo entonces que Donald Trump diga que el Escudo de las Américas, un acuerdo militar con el que Estados Unidos somete más a los países latinoamericanos, tiene como fin principal enfrentar la cocaína, consumo y negocio ilegal en el que se sabe que están derrotados, al igual que los gobiernos de Europa y Asia. Cuando ya, además, y firmado por Trump, el Departamento de Estado anunció que aplicará la Doctrina Monroe en el continente, que consiste en que los países se sometan más a los intereses de Washington y de las trasnacionales de Estados Unidos, incluso instalando bases militares suyas en el continente.

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