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Luis Alberto Arango
Puntos de vista

Dinero olvidado en Estados Unidos

Millones de personas en el mundo tienen dinero esperándolos en Estados Unidos sin saberlo: cuentas cerradas con saldo positivo, cheques sin cobrar, dividendos olvidados, saldos por cobrar de empresas de servicios públicos. El sistema de ‘Unclaimed Property’ los custodia y los devuelve sin pelea, sin papeleo eterno y de forma gratuita.


Hace unos meses, mientras ayudaba a un amigo con un trámite financiero en Estados Unidos, recordé algo que me pasó hace unos años: descubrí que tenía dinero olvidado en una cuenta bancaria que abrí cuando era estudiante en ese país. La cuenta llevaba dos décadas cerrada por inactividad, y sin que yo lo recordara, había quedado un saldo a mi favor. Gracias al sistema estadounidense de ‘Unclaimed Property’ —propiedad no reclamada—, recuperé esos fondos en pocas semanas, a pesar del tiempo transcurrido.

El sistema es uno de esos mecanismos poco conocidos, pero de enorme utilidad pública. El principio es sencillo: si un banco, una aseguradora, una empresa de servicios públicos, una tienda por departamentos o hasta una plataforma digital mantiene fondos a nombre de alguien a quien no logra ubicar durante cierto tiempo, la ley obliga a transferir ese dinero al Estado. No es una confiscación, sino una custodia temporal: el dinero sigue siendo del dueño; el Estado solo lo resguarda hasta que aparezca a reclamarlo.

Las razones por las que surgen esos saldos son variadas: una cuenta que se cierra por inactividad con un saldo a favor, un cheque que nunca se cobra, un dividendo que no alcanza a acreditarse a tiempo antes de abandonar una cuenta, bonos y acciones no reclamados, devoluciones de servicios públicos o saldos en plataformas como Google, Amazon o PayPal. En la era digital, donde las transacciones son automáticas y dispersas, es fácil que pequeños montos queden flotando entre cuentas y sistemas sin que nadie se dé cuenta.

“…Recuperé esos fondos en pocas semanas, a pesar de las tres décadas transcurridas”.

La magnitud del fenómeno es considerable. Según cifras de la National Association of Unclaimed Property Administrators (NAUPA), hay actualmente más de 70.000 millones de dólares bajo esta figura en Estados Unidos. En el año 2023, devolvieron más de 5.000 millones de dólares a sus propietarios legítimos. Con estas cifras en mente, me aventuro a pensar que hay millones de personas —muchas de ellas fuera de Estados Unidos— que no saben que tienen dinero esperándolas.

En mi caso, el trámite fue muy sencillo y gratuito: comprobar mi identidad y llenar un formulario. La sorpresa vino después: había fondos abandonados a nombre mío. El proceso de reclamo fue muy ágil. Cada vez que cuento esta historia, alguien más descubre que también tiene algo pendiente de cobrar: cuentas de cuando estudió o trabajó en Estados Unidos, dividendos de una acción olvidada, devoluciones de una tarjeta de crédito que nunca se cobraron.

Si usted ha vivido, estudiado, trabajado o hecho negocios en Estados Unidos —o tiene familiares que lo hayan hecho—, vale la pena dedicar cinco minutos a consultar el sitio web www.missingmoney.com. Basta con ingresar nombre y apellido para ver si aparece algún saldo a su favor. En los registros también aparecen fondos de personas fallecidas, así que vale la pena que herederos exploren el portal de internet mencionado.

“El dinero sigue siendo del dueño; el Estado solo lo resguarda hasta que aparezca a reclamarlo”.

Lo que más me llama la atención de este sistema es lo que revela sobre la forma en que un Estado puede relacionarse con sus ciudadanos. Aquí no hay que perseguir a nadie ni pelear con una entidad para que le reconozcan lo suyo: el propio sistema documenta, custodia y, cuando usted aparece, entrega su dinero. Es una obligación legal que las empresas y los bancos cumplen sin necesidad de que el ciudadano los presione. En un país como el nuestro, donde con demasiada frecuencia hay que litigar, radicar derechos de petición o esperar años para que una entidad —pública o privada— le reconozca algo que le pertenece, ese detalle no es menor.

Así que, si alguna vez tuvo una cuenta, una inversión, un seguro o cualquier relación comercial en Estados Unidos, dedique unos minutos a buscar. Puede que, sin saberlo, tenga unos dólares esperándolo desde hace años. Y quién quita que, de paso, le sirva de referencia de lo que un sistema bien diseñado puede lograr con algo tan simple como devolverle a la gente lo que le pertenece y había olvidado.

“Basta con ingresar nombre y apellido para ver si aparece algún saldo a su favor”


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