
La biodiversidad puede proteger a Colombia de El Niño, pero la deforestación la debilita
El Instituto Humboldt advirtió que la biodiversidad es una de las principales herramientas que tiene Colombia para enfrentar fenómenos climáticos extremos como El Niño, pero alertó que esa capacidad de adaptación tiene un límite cuando aumentan la deforestación, la fragmentación de los ecosistemas y la frecuencia de sequías, incendios e inundaciones.
Por: Nataly Ríos
Mientras fenómenos como El Niño intensifican las sequías, los incendios forestales y las inundaciones en diferentes regiones del país, el Instituto Humboldt aseguró que la biodiversidad no solo es una de las principales afectadas por estos eventos, sino también la mejor defensa natural para reducir sus impactos.
Según la entidad, la capacidad de los ecosistemas para resistir y recuperarse de las perturbaciones climáticas permite mantener procesos esenciales como la regulación del agua, la polinización, la dispersión de semillas, el reciclaje de nutrientes y el control natural de plagas. Estas funciones también garantizan servicios fundamentales para las personas, como el abastecimiento de agua, la producción de alimentos y la captura de carbono.
Sin embargo, el verdadero reto del cambio climático no es únicamente la ocurrencia de fenómenos extremos, sino que estos se presentan cada vez con mayor frecuencia e intensidad, dejando menos tiempo para que los ecosistemas se recuperen entre un evento y otro.
“La biodiversidad sigue siendo resiliente, pero tiene límites”
José Manuel Ochoa Quintero, gerente del Centro de Estudios Socioecológicos y Cambio Global del Instituto Humboldt, explicó que la biodiversidad ha demostrado durante miles de años una gran capacidad de adaptación, pero advirtió que esa resiliencia está siendo puesta a prueba.
“La biodiversidad ha demostrado, durante miles de años, una enorme capacidad de adaptación. El reto es que hoy los cambios ocurren mucho más rápido y los ecosistemas deben responder mientras enfrentan otras presiones como la deforestación, la fragmentación del hábitat y las especies invasoras”, señaló.
El Instituto Humboldt advirtió que conservar la biodiversidad fortalece la capacidad del país para enfrentar los efectos de El Niño, pero esa protección pierde efectividad cuando los ecosistemas continúan deteriorándose.

Colombia, un país megadiverso bajo presión
Colombia hace parte del grupo de los siete países megadiversos del planeta y concentra una parte significativa de la riqueza biológica mundial. Además, ocupa el primer lugar en diversidad de aves, orquídeas y mariposas.
No obstante, esa riqueza natural no significa que el país sea invulnerable. Entre 2001 y 2021 Colombia perdió 3,2 millones de hectáreas de bosque, una situación que ha reducido la capacidad de muchos ecosistemas para responder a sequías, incendios e inundaciones.
De acuerdo con el Instituto Humboldt, la pérdida de cobertura boscosa también tiene consecuencias directas sobre la disponibilidad de agua y la estabilidad climática del país.

La conservación de bosques protege el agua y la seguridad alimentaria
La entidad explicó que la evidencia científica muestra que la pérdida de bosque en la Amazonia podría reducir hasta en un 40 por ciento las lluvias en la región Andina, donde vive la mayor parte de la población colombiana.
Esa disminución tendría efectos sobre el abastecimiento de agua, la producción agropecuaria, la seguridad alimentaria y la calidad de vida de millones de personas.
El panorama cobra mayor relevancia porque cerca del 90 por ciento de las emergencias registradas en Colombia entre 1998 y 2011 estuvieron asociadas a eventos climáticos extremos, una tendencia que, según el Instituto Humboldt, continuará intensificándose con el cambio climático.
Conservar ecosistemas conectados para adaptarse al cambio climático
El Instituto Humboldt insistió en que no todas las especies tienen la misma capacidad de adaptarse a las nuevas condiciones climáticas. Mientras algunas pueden desplazarse hacia zonas con mejores condiciones ambientales, otras, especialmente las especies endémicas o altamente especializadas, tienen menos posibilidades de sobrevivir.
Por esta razón, la entidad hizo un llamado a conservar ecosistemas conectados y funcionales que permitan esos procesos naturales de adaptación y faciliten la movilidad de las especies.
Asimismo, destacó la importancia de proteger ecosistemas estratégicos como páramos, humedales, bosques y sabanas, ya que su biodiversidad contribuye a regular el agua, amortiguar inundaciones, reducir los efectos de las sequías y favorecer la recuperación después de los incendios forestales.

Las comunidades también son clave en la protección de la biodiversidad
El Instituto Humboldt resaltó el papel de las comunidades que habitan estos territorios, pues en muchas regiones son las primeras en detectar incendios forestales, monitorear cambios en la biodiversidad, proteger las fuentes hídricas y liderar procesos de restauración ecológica.
Según la entidad, cerca del 50 por ciento de los bosques naturales de Colombia están bajo el cuidado de comunidades étnicas, lo que evidencia la importancia de fortalecer su gobernanza y sus capacidades para enfrentar el cambio climático.
Ochoa concluyó que prepararse para un clima cada vez más extremo no significa únicamente responder a las emergencias, sino fortalecer la biodiversidad antes de que estas ocurran.
“Prepararnos para un clima cada vez más extremo no significa únicamente responder a las emergencias. También implica fortalecer la biodiversidad antes de que ocurran, porque de ella depende buena parte de la capacidad de recuperación de nuestros ecosistemas y del bienestar de las personas.”
Para el Instituto Humboldt, conservar la biodiversidad no es solo una estrategia ambiental, sino una inversión en la resiliencia del país frente a un clima cada vez más extremo y en la protección del agua, los alimentos y el bienestar de las generaciones presentes y futuras.

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