
Hace unos meses la revista The Economist en su portada tituló que “Vuelven los tiempos de los estados grandes”. El esfuerzo fiscal y monetario que vino con la pandemia y los superpoderes que los gobiernos tuvieron para gestionarla recordaron el periodo de las dos guerras mundiales, momentos en los que el tamaño de los estados empezó a crecer de forma notable. En Colombia el Estado aumentó su tamaño de forma importante desde la Constitución de 1991, pero fue con los gobiernos de Juan Manuel Santos e Iván Duque cuando se produjo un gran salto del gasto y la deuda pública. ¿Qué podemos esperar con estas elecciones?
El programa de Gustavo Petro, quien hoy tiene las mayores posibilidades de ser presidente, supone en esencia un aumento extraordinario del tamaño del Estado. El actual PNG de 350 billones es insuficiente para todas las nuevas obligaciones y promesas que el Pacto Histórico trae debajo del brazo y no han sido claros en explicar cuántos billones más el Estado debe gastar para que su programa sea realizable y no parezca lo que es hoy: una carta al niño dios. Veamos.
Petro propone que “el Estado le dé empleo a todo el que lo pida”. Un equipo multidisciplinario de la Universidad de los Andes analizó su programa y estimó que esta idea costaría 42 billones al año si se le garantiza un salario mínimo sin prestaciones a los 3,5 millones de desempleados que hay en el país. Sería absurdo pretender emplear mágicamente a tantas personas, pero solo con que medio millón entren a la nómina pública habría que hacer un esfuerzo enorme con recursos que hoy no hay.
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