
Sobrevivir en la cárcel siendo cuir
Las personas LGTBIQ+ reciben penas proporcionalmente más altas, en comparación a las personas heteronormativas que cometen los mismos delitos. La mayoría son llevadas a prisión por cargos menores que en otras circunstancias son excarcelables.
Por: María Fitzgerald
“Es tétrico estar acá”, asegura V*, a quien hemos decidido reservar su nombre por protección. Tiene el pelo corto y negro. Aunque hace algún tiempo lo llevaba largo, casi hasta la cintura, lo tuvo que cortar “para que no se me notara tanto que no soy hombre hombre”, asegura.
Es delgado y de piel morena. Tiene los ojos grandes, negros y brillantes, pero en este momento están rodeados por un moretón que le dejó un encargado de derechos humanos del Inpec, que confundió uno de los recorridos de V* con un intento de fuga, en la cárcel La Picota. No solo es el moretón en el ojo: también tiene un labio reventado, moretones en el cuello, y el pómulo abierto. Pero esta no es la primera vez en que V* ha sido atacado.
Hace algunos meses, fue golpeado, abusado y torturado por dos patrulleros en una estación de Policía en Bogotá, que le gritaron que lo hacían “para que aprendiera a enderezarse”. Como él, miles de personas que pertenecen a la comunidad LGTBIQ+ enfrentan a diario un sistema carcelario que no les da garantías mínimas para que puedan expresar su identidad de género sin ser excluidos y atacados.
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