
La encrucijada de los raizales en San Andrés
Los isleños, pobladores originales del departamento archipiélago, reclaman seguridad, salud, educación y servicios básicos.
Tras el asesinato del cantante y líder social Hety, los sanandresanos reclaman al gobierno local no solo seguridad sino una oportunidad diferente de la ilegal para darle rumbo a sus vidas.
Por: Sara Castillejo
Fabián Pérez Hooker, conocido por todos en la isla de San Andrés como Hety, alcanzó a votar en las elecciones parlamentarias antes de que lo mataran. Ese 13 de marzo, el cantante escribió en sus redes un mensaje para quienes resultaran ganadores de los comicios: “Enfocarse con lo que se comprometieron, ser profesionales y no burlarse de los otros candidatos”.
Horas más tarde, Hety recibió dos balazos mientras departía con muchachos de su barrio. Estuvo hospitalizado un día entero y luego murió. Para la comunidad raizal de la isla, “lo de Hety fue la gota que rebasó el vaso”, según cuenta el abogado y líder social Miguel Ángel Castell. Con su muerte, el cantante de 40 años dejó de ser un embajador de la identidad raizal, un alegre benefactor y hacedor de oportunidades para los jóvenes artistas, y se convirtió en una víctima más de la inseguridad y la violencia intraurbana que denunciaba en sus canciones.

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