
El mapa de calor del ELN
Con el anuncio de la suspensión de operaciones hacia el ELN, la preocupación de los habitantes de las distintas zonas de influencia de la guerrilla se ha incrementado. Temen que los combatientes se aprovechen de las circunstancias para seguir abusando.
Por: María Fitzgerald
Con un decreto firmado el 5 de julio, el presidente Gustavo Petro dio inicio a la suspensión de los operativos contra la guerrilla del ELN, que se extenderá hasta el 3 de agosto, cuando entre vigencia el cese al fuego bilateral, programado hasta enero de 2024.
Aunque la suspensión de las operaciones tiene condicionamientos, como el hecho de que las acciones bélicas se retomarán en caso de que no se note buena voluntad por parte del grupo armado, los habitantes de los departamentos y municipios donde esta guerrilla tiene mayor presencia tienen miedo. Temen que aprovechen este proceso para expandirse más y, también, que los recientes hechos de violencia se sigan repitiendo de manera velada.
El modelo de estructura confederada bajo el que funciona el ELN permite que cada uno de sus frentes actúe de manera independiente. Por lo mismo, esa será una de las principales pruebas que tendrán que librarse en la mesa de negociación: saber si todos los frentes aceptarán el cese al fuego. Así lo señala Francisco Daza, coordinador de la línea de paz, posconflicto y DDHH, para quien ese será uno de los principales hitos por superar a la hora de afianzar un proyecto de Paz Total.
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