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País

El libro de inglés de Evelyn y los otros sueños chamuscados en el incendio de Bosa

Evelyn Méndez en la mitad de lo que hasta hace un par de días era su cuarto.

Varias familias aún duermen a la intemperie y viven una situación muy dramática después de que 30 casas resultaron afectadas por el incendio de una fábrica de icopor y una bodega de plástico, en el sur de Bogotá, durante la Noche de velitas. Esta es su historia.

Por: Rainiero Patiño M.

Un boquete casi del tamaño completo de la pared se abre como una ventana terrorífica. El paisaje es negro, como si un aguacero de brea caliente hubiese caído, sobre todo. El piso es una capa de, más o menos, 1,50 metros de plástico derretido y compactado, del que sobresalen varillas, otras estructuras metálicas y cientos de picos de botellas luminosas.

La superficie es brillante y desprende un olor ácido que penetra en la nariz y en los ojos. Luce como la lava artificiosa que recrean en las películas, pero es la realidad que se ve desde lo que hasta hace dos días era el cuarto de Evelyn Méndez, una de las decenas de personas damnificadas por la conflagración que dejó alrededor de 30 casas destruidas la noche del pasado 7 de diciembre en un sector de Bosa, en el sur de Bogotá.

La última vez que Evelyn vio la hora en la noche del incendio, el reloj marcaba las ocho. La muchacha trataba de quedarse dormida en medio del ruido y la música de la celebración de velitas. Algunos vecinos notaron que salía humo de la parte de atrás de la casa. Entonces los golpes presurosos contra la puerta y los gritos desesperados salvaron a la joven de quedar atrapada en la habitación.

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