
El adiós a Rodrigo Pardo
Los amigos y familiares de Rodrigo Pardo se reunieron en el Gimnasio Moderno para hacerle un homenaje a un hombre que dejó huella en el periodismo colombiano. María Elvira Samper, cercana como pocos a Rodrigo, fue la encargada de escribir estas palabras que hoy CAMBIO reproduce.
Por: María Elvira Samper
Quiero agradecer a los colegas que delegaron en mi la tarea de decir unas palabras en homenaje a Rodrigo. Tarea difícil porque se han hecho tantos y tan elogiosos y merecidos comentarios sobre él, que no encuentro algo original o diferente para honrar su memoria.
Todos saben que era discreto y de modales suaves, buen jefe, un papá manso y cariñoso, un abuelo alcahueta, buen consejero y amigo, coqueto y socarrón, maratonista y sectario solo en materia de fútbol y verduras, a las que detestaba sin reservas, y que logró convencer a su hijo Daniel de que Millos bien valía una misa.
Lo que no sé si saben es que de no haber sido periodista le hubiera gustado ser fotógrafo; que no olvidaba el gol de Freddy Rincón con la Selección Colombia en el Mundial del 90 en Alemania; que entre Pelé, Maradona y Messi, se quedaba con Messi; que un partido memorable fue en el que Millos y Cali empataron 0-0 y que le dio a su equipo del alma el puntico que necesitaba para ganar la décima estrella; que sufría síndrome de abstinencia si no tenía un radio, el celular y el Ipad a la mano; que su héroe de ficción era Batman y que los de carne y hueso tenían pies de barro y se le habían ido cayendo uno tras otro…
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