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Funcionarios de ONU en Colombia
Lo que está en juego con la renovación del mandato de la Misión de Verificación no es sólo un tema técnico de apoyo al cumplimiento de las sentencias de la JEP; lo que está de por medio, es la existencia de una instancia internacional que monitorea si se está cumplimiento o no un Acuerdo de Paz
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Seriedad, legitimidad y confianza: el papel fundamental de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas

Alejandro Ramelli hace una reflexión sobre el papel de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia.

Por: Alejandro Ramelli

Renovar el mandato de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas es fundamental. En buena medida, de su trabajo depende la confianza de la comunidad internacional y del propio Consejo de Seguridad en el Acuerdo de Paz de 2016 y en los que se puedan lograr en un futuro. 

La Misión fue creada en 2017 para supervisar la implementación del Acuerdo, especialmente en lo relativo a la reincorporación y la protección a las comunidades. En mayo de 2021, mediante resolución 2574, su mandato se amplió para que hiciera seguimiento al cumplimiento de las sanciones que impusiera la JEP. Desde entonces, la Misión ha sido un veedor estratégico de la justicia transicional, asegurando que las voces de las víctimas sean atendidas y la seguridad jurídica de los comparecientes garantizada. Con ocasión de esta tarea, cada tres meses entrega un reporte al Consejo de Seguridad que le permite a este y a toda la comunidad internacional hacer seguimiento a lo acordado en La Habana. 

Tras las sentencias históricas que emitió el Tribunal para la Paz, la continuidad del mandato de la Misión se hace aún más necesaria. Su trabajo de supervisión técnica e imparcial será un sello de garantía que imprimirá seriedad, legitimidad y confianza a las sanciones propias, no solo ante las víctimas y la sociedad colombiana, sino, también, ante la comunidad internacional.

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La Misión acompañará en terreno la ejecución de las condenas, sumándose a los otros cuatro mecanismos de monitoreo. Así, se asegurará de que los trabajos de desminado, de búsqueda de personas dadas por desaparecidas, de memorialización, de protección del medioambiente, entre otros, que fueron ordenados como parte de las sanciones, se cumplan, siguiendo las condiciones de restricción de derechos y su perfil restaurativo. 

Al mismo tiempo, ayudará a supervisar que el Gobierno nacional, en los términos del Plan Nacional de Desarrollo, asegure la existencia de condiciones presupuestales, técnicas y de seguridad para que los proyectos puedan ser ejecutados.

Así las cosas, lo que está en juego con la renovación del mandato de la Misión de Verificación no es solo un tema técnico de apoyo al cumplimiento de las sentencias de la JEP; lo que está de por medio es la existencia de una instancia internacional que monitorea si se está cumplimiento o no un acuerdo de paz que permitió el desarme de más de 13.000 combatientes en Colombia y que aseguró que, por primera vez, más de 400.000 víctimas accedieran a la justicia.

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