
“Osvaldo me enseñó a conducir y con Victoria aprendí a amar”: conductora trans del SITP
Victoria Tirado creció con una inquietud constante sobre su identidad de género. Cada mirada de rechazo le permitió entender que ella no se ajustaba a las expectativas del mundo a su alrededor y no tenía por qué hacerlo. Desde hace dos años, esta mujer trans conduce un bus zonal del Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá con falda y tacones.
Por: Jonathan Beltrán
Desde que tenía cuatro años, Victoria Tirado vislumbró que su vida sería diferente. En uno de sus primeros destellos de conciencia, recuerda que la mirada del pequeño al que todos se referían como Osvaldo –aunque nunca se sintiera cómo él– se fijó en los tacones rojos que su madre usaba cada vez que el ritmo de las labores domésticas le permitía salir de casa. Desde esa tarde en la que el brillo de los zapatos altos se reflejó en su mirada, él entendió que podía divertirse con carros y muñecas sin la necesidad de elegir alguno para siempre.
Cuando era niño, en sus tiempos libres recogía pequeños trozos de madera para construir buses a pequeña escala que se movían con dificultad sobre el asfalto. Años más tarde, el amor por los carros de juguete se convirtió en pasión por conducir. En la temporada de vacaciones escolares, recorría las calles de Bucaramanga junto a su abuelo, Roque, a bordo de un microbús de transporte público que comenzaba su ruta antes de que el sol iluminara la ciudad bonita.
Pese a observar con atención a su abuelo y memorizar los movimientos que hacía para manejar el bus, Osvaldo solo se dedicó a conducir un par de años antes de que decidiera empezar su transición de género; quizá por eso, la conducción se transformó de a poco en una forma de resistencia que le permitió convertirse en quien siempre quiso ser.
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