
La herencia de obras incompletas en el Atlántico: incumplimientos y sobrecostos por los que nadie responde
Imagen aérea de las obras de La Gran Vía, en Barranquilla, trabajos que, según la comunidad, están parados.
La mayoría de los proyectos fueron adjudicados en medio de un convenio entre la Gobernación del Atlántico y la empresa Edubar (que es liderada por la Alcaldía de Barranquilla), durante la pasada administración de Elsa Noguera.
Por: Rainiero Patiño M.
La galería de fotos es extensa. Inauguraciones en medio de materiales de construcción arrinconados a las carreras. Planos extendidos sobre mesas repletas de manos de funcionarios que señalan un punto equis. Rénderes de brillantes colores y modernos diseños publicitados. Y, sobre todo, confirmaciones de plazos de entregas que después han tenido que ser extendidos repetidas veces.
La actual lista de obras inconclusas en el departamento del Atlántico es tan larga como preocupante. Hay un grupo de al menos ocho contratos que ameritan ser revisados con lupa por los incumplimientos y por las adiciones presupuestales que registran. Pero, dos de estos lideran la carrera por sus problemas en la ejecución y el incremento de su costo.
Dos hilos también unen esta cadena de obras fracasadas en el Atlántico: la mayoría de estas fueron contratadas durante la administración de la pasada gobernadora, Elsa Noguera de la Espriella, miembro de Cambio Radical y una de las hijas políticas consentidas del clan Char. Y, también, quedaron en manos de Edubar, una empresa de economía mixta de la cual la Alcaldía de Barranquilla es socia principal, que funciona como gestora de proyectos y que ha sido señalada de ser usada como “un contratadero” con el que se pagan favores políticos.
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