
“No fue una pataleta del presidente”: embajadora en Austria habla de la controversia sobre el informe de los narcocultivos
El monitoreo de cultivos ilícitos realizado por la ONU en Colombia omitió, por primera vez en su historia, el indicador de la producción potencial de cocaína, tras el altísimo incremento del 53.3 por ciento presentado en 2023. CAMBIO dialogó con Marcela Tovar, embajadora ante la ONU en Viena y exdirectora de la política de drogas del gobierno, para entender por qué Petro replanteó la metodología de la medición.
Por: Ana María Cuesta
El informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci), que cada año mide la extensión de los narcocultivos en Colombia, rompió en 2025 una tradición de décadas: por primera vez no fue publicado al cierre del año, como había ocurrido de manera ininterrumpida desde la creación del sistema.
La razón fue la fuerte discordia que hubo entre el presidente de la República, Gustavo Petro, con la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito -Unodc-. El jefe de Estado colombiano tuvo reparos a la metodología implementada para obtener el indicador de la producción potencial de clorhidrato de cocaína; es decir, de la estimación teórica de la cocaína que puede producir el país a partir de los cultivos existentes.
El reporte divulgado en 2024, que midió los cultivos de 2023, reflejó un aumento del 53.3 por ciento en cocaína potencial, que pasó de 1.738 toneladas métricas en 2022 a 2.664 toneladas métricas en 2023. El incremento de las toneladas estimadas desató fuertes críticas del presidente Petro, quien afirmó que la cifra era inflada y que, por tanto, su administración no permitiría que la producción se siguiera calculando con el “oscuro método estadístico utilizado” por la Unodc.
Pero la discrepancia por la medición trajo un posterior acuerdo con la Unodc. Este jueves 25 de junio, el Ministerio de Justicia divulgó el informe pendiente con los datos de 2024, que arrojó un incremento en los cultivos de coca de 253.000 hectáreas en 2023 a 261.000 en 2024, cifra récord.
En el informe divulgado tras la segunda vuelta presidencial no aparece el indicador de la discordia: el de la producción potencial de cocaína, que nos ubica como el país que más cocaína puede generar en el mundo. ¿Por qué? Porque la ONU y el gobierno Petro acordaron, tras 17 mesas de trabajo, revisar la forma en que se venía midiendo.
La producción potencial se ha calculado, a grosso modo, midiendo la superficie sembrada de coca, las hojas que se producen en cada hectárea por año, el nivel del alcaloide en cada hoja y la eficiencia en el procesamiento en los laboratorios.
Para entender la controversia, que algunos sectores catalogan como una arbitrariedad del presidente ante el pico en la producción potencial de 2023, CAMBIO dialogó con la embajadora de Colombia ante la República de Austria y representante permanente ante los organismos de las Naciones Unidas, Marcela Tovar Thomas, quien a mediados de 2025 asumió como directora de la política de drogas en el Ministerio de Justicia.

CAMBIO: Desde el Ministerio de Justicia, ¿usted se opuso a la metodología para calcular la producción potencial de cocaína?
Marcela Tovar Thomas: Llevo más de 20 años en la construcción de la política de drogas. Trabajé con el presidente Petro cuando fue alcalde de Bogotá; lideré el tema de los CAMAD, los Centros de Atención Médica a Drogodependientes. Fui el referente local de Harm Reduction International para la conferencia de reducción de daños que se hizo el año pasado en Colombia. Al comienzo del gobierno estuve a cargo de un capítulo de la política, el capítulo relacionado con prevención del consumo y reducción de riesgos, daños y estigmas asociados al consumo de sustancias psicoactivas. Después llegué como directora de política de drogas al Ministerio de Justicia. Llegué justo después, en el momento de la desertificación, hace relativamente poco, y en ese momento el presidente Petro me pide que revise lo que venía pasando con la metodología para construir el indicador de producción potencial de cocaína.
Cuando entré a revisar eso, me encontré con que el Observatorio de Drogas, de la Dirección de la Política de Drogas, hacía bastante tiempo, llevaba advirtiendo sobre unos vacíos que presentaba la metodología para la construcción del indicador de la producción potencial de cocaína. Esto fue algo que se le había advertido al director anterior que estuvo con la ministra Ángela María Buitrago. A pesar de esos vacíos y de solicitar que se revisara, la decisión del director y de la ministra fue publicar el indicador que, si tú recuerdas, fue el indicador de 2023, que presentaba un pico del 53 por ciento. Fue justamente sobre ese pico que descertificaron al país y que, al final, el presidente entra a la lista de la OFAC. Entonces, esto no fue algo que yo descubrí, sino algo en lo que ya venía trabajando el Observatorio de Drogas. Yo le di una forma y una estrategia.
CAMBIO: ¿Qué fue lo que encontró el Observatorio sobre el indicador de producción potencial?
M.T.T: Los equipos venían señalando el hecho de que no se midieran todas las regiones; eso se mide por regiones, se divide el país en unas regiones. Cada región se mide en un diferente momento. Son ciclos de cada tres o cuatro años, básicamente a partir de una línea base que se crea en 2015. Esos ciclos generan unas disparidades importantes porque hay regiones que producen más que otras. Primero, no se actualizan esas regiones todos los años. Segundo, no se les da un peso diferencial a esas regiones teniendo en cuenta la producción que suelen tener. Por ejemplo, si el Pacífico pesa más, debería tratarse de una manera distinta a otras zonas de menor producción y no dejar a ambas con la misma frecuencia, pues nos daría una película que tal vez no es la más adecuada.
Adicionalmente, en el informe de 2023 que se divulgó en 2024, se había dejado de medir durante cuatro años la región del Pacífico, que es la que produce más. Entonces, ese pico del 53 por ciento es como si se viera a un niño a los 3 años y se vuelve a ver muchos años después; está mucho más alto. Es como si se atribuyera el crecimiento, no como un proceso, sino como si fuera de un momento a otro. Justamente, nuestra discusión es que esa metodología, con la que se construye ese indicador, no es sensible, no logra capturar ese proceso y esas dinámicas territoriales que muestran ese proceso.
Pero, ya entrando a profundizar un poco más, hubo cosas muchísimo más técnicas que tienen que ver con los factores de conversión. Sabes que ese indicador de la producción potencial de cocaína no es necesariamente la cocaína que se produce en el país, sino como el tope máximo, que se asume con una cocaína del 100 por ciento de pureza, sin ver otros factores de conversión, es decir, de la cantidad de hoja de coca utilizada para extraer el alcaloide, cuánta pasta base puede producir y, a partir de esa pasta base, cómo se convierte en clorhidrato de cocaína al 100 por ciento.
Sobre esos factores, cuando empezamos a ver la línea histórica, en el 2021 empezamos a ver que eran absolutamente incoherentes. Por ejemplo, nos empieza a dar que al convertir de pasta base de coca a clorhidrato de cocaína nos daba mayor cantidad. Cuando se ven los cuadritos de los años anteriores, eso era físicamente imposible y estaba pasando algo raro; hay unos vacíos. Y esos vacíos hemos convenido revisarlos con la Unodc. Hay varios elementos que hay que entrar a revisar [...] Todo ese tipo de cosas necesitan unas actualizaciones para que nos pueda hablar, realmente, de cómo está el mercado de la cocaína y qué está pasando con él.
Por eso el gobierno, en una acción de absoluta responsabilidad, decidió frenar la publicación y tener las mesas técnicas para poder empezar a revisar qué era lo que estaba pasando con el indicador y a qué acuerdo podríamos llegar. Yo siempre digo que no fue una pataleta del presidente. Esto ha sido un trabajo muy serio por parte del observatorio. Hicimos un informe muy minucioso, que además sometimos a una revisión académica, con académicos que han sido muy críticos con el presidente, que hicieron unas críticas, pero que encontraron que, de fondo, había mucha razón. Con todas estas cosas nos vinimos acá, a Viena. Esto también se le presentó al Departamento de Estado de los Estados Unidos, en su momento, cuando las conversaciones con Trump.
Decidimos hacer unas mesas técnicas con los equipos, con algunos expertos de Colombia, con la misión de Viena y con los equipos de Unodc. El acuerdo al que llegamos fue la publicación del informe sin el indicador de la producción potencial. Nosotros hemos dicho que todo está muy centrado en los países productores y no en los países consumidores, con un estigma muy fuerte. Nosotros nos preguntamos si este indicador está midiendo algo o si tal vez es algo que termina estigmatizando. Y llegamos a un acuerdo con Unodc y con los equipos de Viena.
CAMBIO: Si la metodología siempre había sido la misma, ¿por qué el gobierno no controvirtió los informes publicados en los años 2022 y 2023? Se enfrascaron con el publicado en 2024, que reflejaba el pico en la producción potencial.
M.T.T: El informe del 2022 casi que se publicó cuando estaba entrando el Gobierno. Ese informe ya estaba listo. Y ese fue justo el informe más complejo porque fue en el que no se actualizó ninguna región. Y en el 2023 pasó lo que estoy diciendo. Hubo alertas del Observatorio de Drogas, de la Dirección de la Política de Drogas, pero ahí sí jugó muchísimo quién era el director de la política de drogas y la ministra, que tomaron esa decisión sobre algunos criterios y prefirieron publicarlo.
Ahora, la decisión que tomé, respaldada por el presidente, de no publicar este informe justamente para controvertirlo, es una decisión que nos ha costado mucha presión. Mucha presión de quienes dicen que queremos esconder las cifras. Uno tiene que estar muy seguro de lo que está haciendo, muy convencido de lo que está pasando y entenderlo muy bien para poder tomar ese tipo de decisiones. Por eso decidimos hacerlo así, ahí sí, como dirían: "Más vale tarde que nunca". Decidimos mostrar esto después de elecciones para que no fuera algo atado al proceso electoral; además, nuestros procesos electorales no son de un mes, sino de casi todo un semestre. Siempre dijimos que, si había segunda vuelta, esperaríamos a que pasara para divulgar el informe, de modo que sus resultados quedaran un poco desatados de toda esa coyuntura y pudieran ser sostenibles en el tiempo. Porque este es un tema que interesa a todos: a la academia, a la ciudadanía y, en general, a todo el mundo.
(…) Y decirte que no es que Colombia se levantó un día y dijo: "Vamos a hacer esto". Perú también lo viene haciendo. Perú también tuvo discusiones con la Unodc sobre el tema de la metodología. Perú no publica el indicador de cocaína potencial. Perú publica el de cocaína evitada. Nosotros queríamos pensarnos uno de cocaína evitada, que pueda hablar de las acciones del gobierno más allá de la interdicción. Que pueda hablar de qué es lo que hacen las acciones de transformación territorial para evitar, incluso, el procesamiento de la cocaína y que esa cocaína llegue al mercado. Y que esto esté un poco más atado a una cosa un poco más colegiada, que no se sienta que estas discusiones son ideológicas, sino que son discusiones técnicas. Y que no se sienta que el gobierno está presionando o que Naciones Unidas está haciendo esto y lo otro o que otro país presiona este tipo de cosas.
CAMBIO: Precisamente, el Gobierno defiende que no quiere silenciar la cifra real y que no hay ningún ocultamiento. En ese punto le insisto, ¿quién fue el que en 2024 se dio cuenta de que la cocaína potencial se estaba midiendo mal?
M.T.T.: Hay un equipo que ha venido dándose cuenta de unas cosas y ha alertado sobre algo raro que está pasando. Muchas veces las cosas son como unos rompecabezas y el observatorio venía haciendo seguimiento a esto. En 2024 dijo: "Un momento, porque nosotros tenemos algunos inconvenientes frente a eso”. Desafortunadamente, quien estaba en la Dirección de Drogas en ese momento no los escuchó lo suficiente.
CAMBIO: ¿El indicador del potencial de producción es el único que permite decirle a la gente en todo el mundo que Colombia es el mayor productor de cocaína?
M.T.T: En este momento, el informe global de drogas solo maneja el indicador de producción potencial. Los otros tipos de indicadores se manejan a nivel nacional, como en Perú, etcétera. Ellos hacen un cálculo a nivel internacional. Es el único indicador que se está manejando, más el tema de hectáreas. Esa es justamente la discusión que estamos poniendo sobre la mesa. Por ejemplo, hay información que muestra que el consumo aumenta cada año y que, así como aumentan las hectáreas cultivadas, también aumenta el consumo. Sin embargo, no hay suficiente acceso a tratamientos. Eso también lo tenemos. ¿Cuáles son las acciones y qué es lo que se está haciendo para eso? ¿Qué es lo que hacen los países consumidores para evitar ese consumo? Nadie los está mirando por eso.
CAMBIO: El indicador que se omitió en el informe es el que nos refleja como el país mayor productor de cocaína en el mundo. Y como no tenemos indicador, ese dato no podríamos ratificarlo hoy. ¿Eso no es una censura?
M.T.T.: No. Yo creo que estás llegando a conclusiones que no son las que estamos diciendo. Primero, no se omitió el indicador. El indicador está en revisión, porque, ¿qué se hace con un indicador que no te está midiendo la realidad? ¿Para qué sirve ese indicador? ¿Si se tiene un indicador que está dando una cifra que no es? Ahora, nadie está discutiendo que Colombia es el mayor productor de cocaína. Nadie.

CAMBIO: Pero como el gobierno solo pidió la revisión cuando se presentó una cifra récord y un pico del 53 por ciento. Antes no la habían pedido.
M.T.T.: Son cosas distintas. Una cosa es ser el mayor productor de cocaína, que lo ha sido durante todos los años. De Duque, de Uribe, de todos, desde que empezamos la producción. Y otra cosa es decir en qué momentos, bajo los marcos de política de un gobierno, se dieron esos picos de aumento de una cosa o de la otra. Tanto de hectáreas como de producción. ¿Para qué? Para poder saber cuáles son las acciones que nos están sirviendo. Ahora, ese único indicador tampoco nos da muchas pistas de cuáles son las acciones que nos están sirviendo, pero cuando tenemos un indicador que nos está midiendo mal, ¿para qué nos puede servir? ¿Solamente para hacer como colombianos que enseñen a Colombia como el mayor productor de cocaína? O queremos decir: "Bueno, aquí hay una realidad: queremos medirla bien, queremos saber en qué consisten estos mercados de cocaína para poder hacerles frente y para que además el mundo nos ayude a hacerles frente”. Entendámoslo todos, para hacerle frente a esto.
CAMBIO: El informe que medirá las hectáreas de coca en 2025, que posiblemente se publique en noviembre de este año, como siempre suele pasar, ¿va a llevar el indicador de la cocaína potencial o eso ya depende del nuevo gobierno?
M.T.T.: Eso ya depende del nuevo gobierno.
CAMBIO: ¿Es decir que los indicadores también se cambian discrecionalmente según la visión de país?
M.T.T.: No. Es que nuevamente yo quisiera que fuéramos muy claros en esto. Aquí no están cambiando el indicador. Aquí lo que estamos diciendo es “vamos a actualizar la metodología”. Claro, depende del próximo gobierno si se actualiza o no o si sigue con la metodología anterior, no sé. Ahora, esto es un acuerdo entre un gobierno, un Estado, con un organismo multilateral. Y precisamente se quiere rodear con un comité científico que permita seguir haciéndole seguimiento y poder acompañar eso. Pero me parece que tenemos que ser mucho más cuidadosos, además, por nuestro país. Nosotros necesitamos que cuando se hable de Colombia, se hable con la verdad y con indicadores que realmente están midiendo lo que está pasando y que podamos entender el fenómeno. Porque este tipo de informes no se hacen solamente para que nos señalen a Colombia. Este tipo de informes se hacen para que podamos tomar decisiones en términos de política pública. Y, para que tomemos decisiones en términos de política pública, tenemos que tener indicadores que funcionen.
CAMBIO: Antes de resultar elegido como presidente, Abelardo De la Espriella mencionó una cifra de 330 mil hectáreas de cultivos. ¿Esto es algo que ya se haya medido y que esté en reserva y se filtró?
M.T.T: Para nada, no se ha hecho. Hay dos sistemas de medición. Uno que es el que hace Naciones Unidas, que se llama SIMCI. Es un sistema que toma una foto al 31 de diciembre de un año y sale hacia el otro año. Entonces, lo que se publica es de un año anterior. Para sacar 2025, tendrían que haber medido justamente 2024. Eso, como se paró el informe, no se ha hecho. Ahora bien, hay otro sistema, que es el sistema de la policía que se llama SIMA, financiado también por los Estados Unidos (…) Yo no tengo muy claro de dónde sacó el presidente electo esas 330.000 hectáreas porque ni SIMA ni SIMCI las han medido así.
Ana.cuesta@cambiocolombia.com
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