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El Chocó sigue temblando: la ciencia detrás de los cientos de réplicas que continúan tras el sismo de 7.
Vista aérea de un barrio de Quibdó. Créditos: Pablo David - CAMBIO
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El Chocó sigue temblando: la ciencia detrás de los cientos de réplicas que continúan tras el sismo de 7.

Casi dos semanas después del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al occidente colombiano, San José del Palmar y los municipios cercanos siguen registrando movimientos telúricos. Solo este lunes ya se registraron más de 11. ¿Qué hay detrás de esta seguidilla?

Por: Carol Tatiana Gómez

Desde el 10 de agosto, cuando el sismo de magnitud 7.4 golpeó al Chocó y se sintió en buena parte del país, el subsuelo de San José del Palmar y sus alrededores no ha dejado de moverse. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) ha reportado más de 300 réplicas en la zona, con magnitudes que han llegado hasta 4.8 grados. Solo este lunes 24 de agosto 14 días después del gran terremoto el SGC ha reportado más de 11 sismos con magnitud entre 3 y 4 grados.

Ante la persistencia de los movimientos, los colombianos de preguntan qué está pasando en esa zona del país y qué tan riesgosas son esos movimientos. 

La ingeniera civil y PhD en Ciencias de la Tierra y Sismología, Gina Villalobos, conocida en redes sociales como Gina Terremoto, explicó en un hilo de X el fenómeno físico detrás de estos movimientos. Según su explicación, un sismo de gran magnitud implica una ruptura permanente en el subsuelo, que altera el equilibrio de esfuerzos en toda la región de falla circundante. Ese desequilibrio obliga a que el terreno busque una nueva estabilidad, y las réplicas son la expresión física de ese proceso de reacomodo.

¿Por qué persisten las réplicas en el Chocó?

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Viviendas destruidas tras un sismo, con escombros y estructuras colapsadas en una zona afectada de Quibdó. Créditos: Pablo David . CAMBIO

El comunicado oficial del SGC, emitido el mismo 10 de agosto, coincide con lo que dijo Villalobos, y es que las réplicas ocurren porque las zonas aledañas al área de ruptura del sismo principal deben reequilibrarse, en un proceso que puede durar días, semanas o incluso meses. "Las réplicas son la expresión física que tiene ese terreno roto y deformado de volver a buscar estabilidad", afirma la sismóloga.

En ese mismo 10 de agosto, hasta el mediodía, la entidad había contabilizado 18 réplicas con magnitudes entre 1.4 y 4.8 grados. Villalobos lo explicó así: cuando alguien dentro de un carro repleto de pasajeros cambia de posición de forma abrupta, el resto también debe acomodarse para que todos puedan seguir el viaje con comodidad. Bajo esa misma lógica, dijo, toda la región de falla y las fallas cercanas al punto donde se liberó la energía del sismo buscan ahora una nueva posición de equilibrio.

La Ley de Omori: el patrón detrás de las réplicas

Villalobos explica que las réplicas irán disminuyendo, en promedio, tanto en cantidad como en magnitud y que esto coincide con un patrón científico documentado desde el siglo XIX: la Ley de Omori. Formulada en 1894 por el sismólogo japonés Fusakichi Omori tras estudiar las réplicas del terremoto de Nobi, esta ley establece que la frecuencia de las réplicas decae de forma inversamente proporcional al tiempo transcurrido desde el sismo principal. Es decir, si el primer día se registran cien réplicas, es esperable que al segundo día la cifra ronde la mitad, y así sucesivamente, aunque el ritmo exacto varía según cada zona y la magnitud del sismo original.

Sin embargo, esto es un patrón estadístico y no una predicción exacta. La Ley de Omori no permite anticipar el día, la hora ni el lugar preciso de la siguiente réplica: solo describe una tendencia general a la baja. Por eso, según explicó Villalobos en su hilo, es posible que ocurra alguna réplica que se salga del promedio esperado, sin que esto contradiga el patrón de fondo, siempre que se observe la tendencia general a lo largo de los días.

¿Cuánto tiempo pueden durar?

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Una mujer recoge pertenencias entre los escombros de una vivienda destruida tras el sismo. Créditos: Danny Castro

No existe un plazo fijo para que una secuencia de réplicas termine por completo. Villalobos explicó en su hilo que aunque las réplicas puedan extenderse por meses, o incluso años, cada día que pase irán disminuyendo en promedio, tanto en magnitud como en cantidad, hasta llegar al punto en que solo puedan ser detectadas a nivel instrumental y ya no sean sentidas por la población. La sismóloga también fue clara en que esto no depende de un plazo fijo, sino de una tendencia progresiva de disminución.

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