
Un dulce castigo para el paladar
Los precios de las golosinas y las bebidas gaseosas se han elevado con respecto al año pasado por cuenta del ‘impuesto saludable’ implementado el año pasado. El impacto lo sufren no solo los amantes del azúcar, sino los tenderos.
Cada vez resulta más difícil complacer el paladar con el acaramelado sabor de las golosinas y las gaseosas. Sus precios se han elevado de forma considerable, y en hasta un 53,5 por ciento más que los que regían este segmento alimentario el año pasado.
La revelación acaba de ser hecha pública por la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), que en la Bitácora Económica –boletín informativo del gremio– de febrero de 2025 señala el golpe a la economía que ha tenido la medida. “El impacto del ‘impuesto saludable’ en 2024 fue muy fuerte para el bolsillo de los consumidores y también ha afectado sobremanera las frágiles finanzas de los tenderos del país, quienes cada día ven más erosionada la viabilidad de sus negocios. Ese impuesto debería reconsiderarse”, subrayó Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco.
En esa Bitácora, la organización advierte que mientras que para el año terminado en enero la inflación total fue de 5,22 por ciento y la de alimentos y bebidas de 4,49 por ciento, los precios al consumidor final de bienes como las golosinas, que incluye dulces, confites, caramelos, bombones, chocolatinas, chicles, masmelos y cocadas, “crecieron un escandaloso 53,48 por ciento”.
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