
Las peleas entre escoltas y empleadas domésticas en la casa del fiscal Barbosa
Los escoltas, choferes y contratistas de servicios generales del fiscal Barbosa tienen una tensa relación. Chismes, reclamos por largos trayectos y gritos hacen parte de las quejas que han puesto entre ellos.
La mezcla de contratistas de servicios generales, escoltas y choferes ha producido una tensión entre ellos. Las mujeres que han desempeñado labores domésticas en la casa del fiscal general se quejan del número de horas que tienen que trabajar. Los encargados de los vehículos de seguridad han dicho que tienen que hacer largos recorridos para recoger a las empleadas del servicio en barrios apartados, y varios de ellos han dejado su inconformidad registrada en memorandos internos de la institución.
Un ejemplo es que el 12 de marzo de este año, uno de los agentes de seguridad envió una comunicación de 15 páginas a la directora administrativa de la entidad, Astrid Torcoroma Rojas. Allí menciona que una de las contratistas asignadas como empleadas domésticas de la residencia del fiscal “pretende que se le ponga un conductor exclusivamente para ella cuando va al apartamento del jefe interponiendo a la doctora Walfa, pretensión que no es posible en primer lugar, no hay disponibilidad de personal, en segundo lugar, la señora Dora no es funcionaria, en tercer lugar la misión nuestra es cuidar la imagen del jefe y esto sería dar pie a los medios de comunicación y un posible escándalo para el señor Fiscal”.
El escolta, en la carta asegura que la empleada se queja “con el argumento de que la doctora Walfa la hace quedar hasta muy tarde en el apartamento, además, que ella tiene un hijo de 11 años de edad que debe cuidar”.
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