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Poder

Tiempos de protesta

El descontento social frente a temas económicos, sociales y políticos ha causado grandes rebeliones en todos los países del mundo. La globalización total de las redes sociales también ha sido un factor influyente en la difusión de las insubordinaciones populares. Estas son las protestas que han causado revuelo en el siglo XXI .

Por: Gabriel Iriarte Núñez

En lo que va corrido del siglo XXI el mundo ha sido testigo de innumerables movimientos de protesta, de muy distinta índole y alcance, que han estallado en una gran cantidad de países, desde los más desarrollados hasta los más pobres, desde los más democráticos hasta los más autocráticos. Las escenas de millares y a veces cientos de miles de manifestantes tomándose las calles de las ciudades, unas veces de forma pacífica y otras violentamente, se convirtieron, como no sucedía hacía décadas, en el pan de cada día de los noticieros y las redes sociales en todas las latitudes. La respuesta de los diferentes regímenes ha oscilado entre la contención moderada hasta los actos de represión más brutales con el resultado de muchos muertos, heridos y detenidos. Estos actos de descontento social han sido motivados por temas económicos, sociales y políticos y una buena parte ha conseguido sus objetivos total o parcialmente, aunque otros han fracasado y terminaron desapareciendo en medio del cansancio, la desorganización o los ataques de las fuerzas policiales y militares. No pocas protestas, que comenzaron agitando banderas relacionadas con asuntos muy específicos y particulares, terminaron convirtiéndose en auténticas rebeliones contra los gobiernos o los sistemas políticos imperantes, como ocurrió con los formidables alzamientos en Irán y China a finales de 2022. La globalización total de las redes sociales y la información ha facilitado la convocatoria, la puesta en práctica y la difusión de todas estas insubordinaciones populares y a su vez explica por qué la mayoría de ellas ha surgido de manera más o menos espontánea, sin un plan previo y sin la mediación de partidos u organizaciones políticas, religiosas o gremiales. Por su extensión, su poderío, su inusitada frecuencia y las consecuencias que han tenido en el acontecer mundial, las recientes protestas han devenido en una novedosa y cada vez más generalizada forma de lucha de la sociedad civil.

El nuevo siglo

Quizá desde hace cincuenta o sesenta años no éramos testigos de una oleada de protesta como la que se ha venido dando en las últimas dos décadas. El gigantesco movimiento contra la guerra de Vietnam, mayo del 68 en Francia y otros países europeos, la revuelta estudiantil de México, el “cordobazo” en Argentina, las luchas por los derechos civiles en Estados Unidos o las movilizaciones populares en Checoslovaquia contra el dominio del Kremlin, entre otros casos, marcaron en buena medida el desarrollo político de las décadas de 1960 y 1970. Luego vendrían, a finales de los ochenta, las multitudinarias marchas en las naciones del Pacto de Varsovia, que desembocaron en la caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética, y el colosal movimiento de Tiananmen en China, el primero desde la instauración del sistema comunista, que terminó siendo reprimido salvajemente por el gobierno de Beijing.

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