
Alzhéimer y depresión: las armas políticas de moda
Íngrid Betancourt y Armando Benedetti generaron polémica al usar el alzhéimer y la depresión como armas políticas para atacar a Gustavo Petro y a Rodolfo Hernández.
La salud de los políticos se ha vuelto en más de una vez tema de la conversación política para buscarle un talón de Aquiles al contrincante. Le tocó a Virgilio Barco, a Antanas Mockus, a Juan Manuel Santos, y ahora a Gustavo Petro y Rodolfo Hernández.
Por: María Díaz
Esta vez se aventuraron los terrenos resbalosos de especular sobre la salud ajena, Armando Benedetti e Íngrid Betancourt. El primero insinuó que Rodolfo Hernández padece alzhéimer y lo retó a presentar un diagnóstico médico, cosa que es completamente confidencial, y a la que nadie está obligado. La segunda, comentó lo que sucedió con Gustavo Petro cuando era embajador de Colombia en Bélgica en los noventa. Entonces le dijo: “Yo creo que tú tienes alzhéimer”. En el debate del 13 de marzo de la revista Semana entre candidatos, Íngrid agregó “cuando fui a visitar a Gustavo, lo encontré en una gran depresión tirado en el piso y sin poder moverse”.
El comentario le ha valido miles de críticas a la candidata, y como señala Juan Carlos Rincón, este tipo de anécdotas solo sirven para estigmatizar más la enfermedad y muestra una falta de empatía preocupante.
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