
Así fue el voto en zonas afectadas por el conflicto: ¿qué dicen las víctimas?
Iván Cepeda ganó en regiones históricamente afectadas como Cauca, Valle y Nariño, mientras que Abelardo de la Espriella lo hizo en Antioquia, Norte de Santander y Arauca. CAMBIO consultó a víctimas de la Farc y del Ejército sobre los resultados y sus esperanzas.
Con 10.361.499 votos, el candidato de la ultraderecha colombiana Abelardo de la Espriella se alzó sobre Iván Cepeda en la primera vuelta de las elecciones presidenciales con un 43.74 por ciento frente al 40.90 por ciento que obtuvo el candidato oficialista, que equivale a 9.6899.361 votos. El abogado se convirtió en el nuevo mandamás de la derecha en una votación que, principalmente, obtuvo en el centro del país.
A la hora de analizar el mapa de votaciones, es importante revisar los resultados de las zonas históricamente afectadas por el conflicto armado. El deterioro de la seguridad y la incertidumbre por los procesos de la llamada Paz Total fue una de las banderas que recogió el abogado penalista. ¿Cómo le fue?
Si se compara con 2022, De la Espriella triunfó en los mismos departamentos en los que ganaron los contrincantes de Gustavo Petro en esa contienda como los Santanderes, Antioquia, Arauca, Cundinamarca, el Eje Cafetero, Casanare, Boyacá, Meta y Guaviare. No pasó lo mismo con Vichada, donde ganó Cepeda por apenas 435 votos de diferencia.
El panorama de violencia
Según Indepaz, en 2026 se han presentado 60 masacres en Colombia en 52 municipios de 19 departamentos, que dejaron 238 personas asesinadas. En 2025 hubo 78 masacres, en 2024 se registraron 76 y en 2023 hubo 94. Este año, Antioquia ha sufrido ocho masacres, al igual que el Cauca, mientras que en Norte de Santander se han registrado siete, en Valle del Cauca seis y en Nariño cinco.
En 2026, Indepaz también registra 8.352 víctimas de desplazamiento forzado que se han registrado en 22 departamentos y especialmente en Norte de Santander, Antioquia, Magdalena, Cauca y Nariño.
El pasado 2 de junio, la Defensoría reportó el desplazamiento de 784 personas provenientes de cinco veredas de El Tarra, Norte de Santander; y se llamó la atención por los enfrentamientos armados entre disidencias de las Farc que dejaron 48 personas muertas, entre quienes estarían 11 menores de edad, en zona rural de San José del Guaviare.
Este año se han emitido alertas tempranas por posibles confinamientos en el Atrato chocoano por el control territorial del Eln, la expansión del Clan del Golfo y la incursión de los grupos de crimen organizado Los Mexicanos y Los Zetas. Lo mismo se reportó para el litoral del San Juan en el Chocó. Las alertas incluyen municipios de Bolívar, Caquetá, Nariño, Cesar, Norte de Santander, Guainía, Huila y Cauca, por el escalamiento del conflicto, la presencia de grupos armados ilegales y violaciones a los derechos colectivos, entre otros.
La situación actual es apremiante en regiones que históricamente vivieron la crudeza del conflicto. Por ejemplo, la Comisión de la Verdad —cuyo mandato se activó por la firma del acuerdo de paz en 2016— encontró que 450.664 personas fueron asesinadas entre 1985 y el 2018 (aún con subregistro), siendo Antioquia, Valle del Cauca, Norte de Santander, Cauca y Cesar, por solo mencionar un delito.
Dónde ganaron los candidatos
En un país con 10.251.491 víctimas del conflicto armado reconocidas, ¿dónde ganaron los candidatos? En Norte de Santander, De la Espriella obtuvo 519.161 votos frente a 128.091 de Cepeda. En Santander, el abogado también dobló al candidato oficialista y en Antioquia la diferencia es casi de un millón: De la Espriella obtuvo 1.723.406 votos frente a 805.652 de Cepeda.
Antioquia tiene, con corte a abril de este año, 1.993.313 víctimas acreditadas en el Registro Único de Víctimas (RUV). De la Espriella también ganó en Arauca, con 50.613 votos frente a 34.097 de Cepeda, en Huila obtuvo 297.613 votos frente a 176.721, y en Meta el abogado casi dobla al senador del Pacto con 280.909 votos frente a 174.242.
Cepeda, por su parte, ganó con suficiencia en el Valle del Cauca, con 1.119.914 sufragios frente a 710.909 del candidato de la derecha. En Cauca, territorio de su candidata a la vicepresidencia Aida Quilcué, también le ganó al abogado, por más de 331.000 votos de diferencia. En Nariño, la diferencia fue de 324.724 votos.
Cepeda ganó en territorios complejos como Amazonas, Vaupés, Guanía, Vichada y Putumayo, en donde llegó a 94.416 votos frente a 25.087 del abogado. Putumayo registra 3044.281 víctimas en el RUV.
¿Qué dicen las víctimas?
CAMBIO conversó con el mayor retirado de la Policía Nacional Guillermo Javier Solórzano, quien fue secuestrado el 4 de junio de 2007 en Miranda, Cauca, por la columna móvil Gabriel Galvis de las Farc, del Bloque Occidental, al mando de 'Pablo Catatumbo', hoy firmante de paz. Solorzano estuvo secuestrado casi cuatro años, sufrió múltiples humillaciones, castigos y malos tratos, y ahora es vocero de víctimas de la Fuerza Pública ante la Jurisdicción Especial para la Paz.

El mayor retirado explicó que las víctimas están en una especie de contradicción: han adelantado el proceso transicional que culminó en la primera sentencia contra los últimos integrantes del secretariado de las Farc, pero no se sienten reparados, ni han vuelto a ser llamados por la JEP. Su voto será por Abelardo de la Espriella, quien ha prometido “acabar” con la JEP.
Solorzano está a favor de mantener el reconocimiento de las víctimas, del sacrificio que vivieron quienes se pusieron el uniforme y fueron objeto de violencia. Además, sabe que la postura del abogado podría implicar o eliminar o desprestigiar a la JEP. “Son siete años desde que estoy acreditado en la JEP y a nosotros no se nos ha reparado. Tenemos el reconocimiento de víctimas que es simbólico, pero ya, no nos han reparado y tenemos incertidumbre. Quedamos atrapados en esa dilación y lo vemos como una indiferencia institucional”, dijo.
El mayor de la Policía aseguró que el proceso transicional los ha desgastado en reuniones, en expectativas, y le pide al candidato De la Espriella que evalúe hasta donde avanzó la JEP en el camino restaurativo, revisar los casos de las víctimas y reivindicarlas. “Que nos den soluciones concretas con las entidades para el resarcimiento, para apoyos educativos, laborales o médicos que es lo que requiere las víctimas”, agregó. A Cepeda, el mayor (r) Solórzano le dice que el dolor ya está causado y que quieren que los dejen de tratar como actores secundarios.
“La JEP nos lleva a reuniones a mostrarnos, hacemos una especie de utilería, pero no nos dicen nada. Hemos estado allí como idiotas útiles y la gente está desanimada”, agregó Solórzano, quien hace un llamado a fortalecer el aparato de seguridad del Estado y que haya garantías de no repetición.
CAMBIO también habló con Jacqueline Castillo, vocera de las Madres de Soacha, quien asegura que la posibilidad de “acabar” o minar a la JEP es una postura que implicaría impunidad para las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales que aún tienen un camino largo en la justicia transicional. “No se hace sociedad con violencia, jamás. Así no se organiza un país, con corrupción no se hace sociedad”, dijo.

Diana Pito, secretaria técnica del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado por el Cauca, está acreditada en el macrocaso 05 de la JEP que revisa la situación territorial del Norte del Cauca y el sur del Valle. Para ella, la votación de la primera vuelta implica un “reto importante para las organizaciones de víctimas y para el movimiento social”.
“Para el caso Movice es fundamental que un fundador de la organización pueda ser el presidente de este país, alguien que ha luchado por las víctimas por la verdad, por la justicia y la reparación integral. Ellos lograron generalizar un discurso con mentiras frente a Iván, generando temor”, insistió.
Para Pito, es fundamental reafirmar la vigencia de la justicia transicional como “única garantía que vamos a tener las víctimas para poder acceder a algo de verdad, justicia y reparación en Colombia. Hemos planteado críticas de cómo se han hecho los procesos. Sin embargo, creemos que es la vía para acceder a nuestros derechos. A eso no se va a renunciar. Que este señor pueda llegar a quedar como presidente implica para nosotros muchas más décadas de impunidad de las que ya hemos recorrido”.
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