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El experto en relaciones internacionales Michael Shifter
Poder

Michael Shifter: “Petro deja una izquierda fuerte y con opciones reales de volver al poder en Colombia”

Michael Shifter, destacado experto en relaciones internacionales. Foto: Reuters

El experto en relaciones internacionales del Diálogo Interamericano examina lo que sería un gobierno de Abelardo de la Espriella. Considera que el presidente electo llega al poder sin una estrategia definida de seguridad. Le recuerda que “no puede hacer lo que le da la gana” y le aconseja mantener una relación cautelosa y prudente con Donald Trump porque “no puede ser un títere de Washington” sino “el gobernante de una nación soberana”.

Por: Armando Neira

Dice el refrán que “los árboles no dejan ver el bosque”. Por eso, en ocasiones es bueno tomar distancia para tener una perspectiva más amplia. Con ese propósito, CAMBIO entrevistó a Michael Shifter, del Diálogo Interamericano (Inter-American Dialogue), profesor adjunto de política latinoamericana en la Escuela de Asuntos Exteriores de la Universidad de Georgetown, y una de las voces más autorizadas en materia de relaciones entre Estados Unidos y América Latina, para escuchar su visión sobre las elecciones en las que ganó Abelardo de la Espriella.

CAMBIO: Al observar el mapa de América Latina y con la reciente elección de Abelardo de la Espriella en Colombia y de Keiko Fujimori en Perú, ¿se puede decir que el continente giró radicalmente hacia la derecha?
Michael Shifter: La situación en la región es más compleja. Hay una gran tentación para todos de ver grandes tendencias, pero también es importante observar las características particulares de cada país y su respectiva situación, con toda su heterogeneidad. A un nivel, hay obviamente gobiernos de derecha que están ganando elecciones, pero es muy arriesgado sacar conclusiones tan contundentes. Tanto en Perú como en Colombia, por ejemplo, el resultado fue parejo y bien podría haber ido por otro camino. Por menos de un punto porcentual, el resultado hubiera sido al revés.

CAMBIO: ¿El presidente hoy podría ser Iván Cepeda?
M. S.: He escuchado que si la campaña hubiera tenido unos días más y las elecciones se hubieran celebrado una semana más tarde, Iván Cepeda podría haber ganado, porque su apoyo iba creciendo de manera sostenida. Esos grandes pronunciamientos sobre el giro ideológico —hay que reconocer que eso está pasando en algunos aspectos—, no representan toda la dinámica política en la región, ni su historia ni lo más importante que es un rechazo a los gobiernos que no producen resultados.

CAMBIO: ¿Por qué?
M. S.: Hay una falta de paciencia del electorado en muchos países, con altos márgenes de desconfianza y descontento. Estamos viendo desgaste incluso con gobiernos de derecha, como en Chile, Bolivia y Argentina. Lo mismo ocurre en Ecuador con Daniel Noboa. Cuando se habla de un giro ideológico, el fenómeno tiene un significado un poco más efímero de lo que parece. En situaciones muy polarizadas hay rechazo hacia los gobiernos que están en ejercicio si no tienen buen desempeño, y esto fue obviamente un factor en Colombia, en Chile, en Bolivia y en Argentina. Veremos lo que pasa en Brasil donde Lula tiene buenas posibilidades, pero falta mucho para las elecciones de octubre. Lo que me llama la atención es que, más que en otros ciclos electorales, este año estamos viendo un fuerte voto en contra, el voto anti.

CAMBIO: ¿Qué significa para usted eso?
M. S.: Que la gente no vota porque crea en los candidatos, sino porque tiene miedo del otro. Y esto fue el caso en Colombia: hubo un fuerte voto anti-Cepeda motivado por la crítica a la gestión de Gustavo Petro, pero también, por otro lado, un miedo a un posible gobierno de Abelardo de la Espriella que explica buena parte del voto de Iván Cepeda. Esto ocurrió también en Perú: el voto por Keiko fue en gran medida un voto anti-Roberto Sánchez, y Sánchez tuvo mucha gente que votó por él por anti-fujimorismo. 

 

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“El reto para el nuevo gobierno de Abelardo De la Espriella es aprovechar la buena relación y la confianza con el presidente Trump y su administración, pero al mismo tiempo tomar cierta distancia en algunos temas, mostrar su independencia y que Colombia es un país soberano que no va a ser un títere de Washington.Eso es importante para De la Espriella porque aquí es posible que las cosas puedan cambiar drásticamente”: Michael Shifter. Foto: Reuters.

CAMBIO: La gente va a las urnas no para defender y poner en el poder a un líder que represente su ideario, sino para rechazar al otro...
M. S.: Siempre ha habido algo de esto, pero me parece que la proporción del voto que se explica por ese rechazo al otro es hoy más alta que nunca. Además, se ve al otro como casi una amenaza existencial. No se trata solo de estar en desacuerdo, sino de una sensación de que el otro va a terminar con el país. Esa fue la percepción de muchos colombianos respecto a Cepeda, y también mucha gente que votó por Cepeda tiene ese temor ante un gobierno de Abelardo de la Espriella, que al llegar al poder va a acabar con el país.

CAMBIO: Aquí, buena parte de la izquierda está muy frustrada a pesar de que obtuvo cerca de 12,7 millones de votos, tiene 67 curules —25 en el Senado y 42 en la Cámara— y un líder en el Congreso, Cepeda, y probablemente otro en la calle, como podría ser Petro. ¿Cómo explicar esta sensación de derrota con estos registros?
M. S.: Más allá de la competencia entre Cepeda y De la Espriella, lo que fue más llamativo de esta elección fue el perfil de los dos finalistas de la segunda vuelta: dos candidatos muy anti-establishment, muy populistas. Pero más allá de eso, ahora hay una izquierda consolidada como una opción política real en Colombia. Eso es un legado positivo de Petro. Nunca había existido esto en la historia del país. Con su liderazgo construyó un Pacto Histórico que es tal vez el partido más desarrollado de Colombia hoy. Su representación en el Congreso es muy fuerte, y Cepeda obtuvo el 49% de los votos en la segunda vuelta. Esto tiene gran significado para Colombia. Ese Pacto Histórico obviamente va a hacer parte de la oposición a este gobierno. Es muy saludable tener una izquierda como opción política viable y competitiva para las próximas elecciones, y eso políticamente es la mejor herencia que deja Petro.

CAMBIO: En la región hay graves problemas estructurales, pero los líderes políticos suelen ofrecer soluciones de un día para otro. Ahora llega el presidente electo Abelardo de la Espriella, que va más allá, y habla de una “patria milagro”. ¿Cómo ve usted eso?
M. S.: Es parte de la preocupación que produce el presidente electo De la Espriella: ha generado muchas expectativas, que va más allá de la esperanza, como una fe. Él ha invocado reiteradamente mensajes religiosos y ha generado la sensación de que es un salvador del país. Dado la profundidad y la gravedad de los enormes problemas que va a enfrentar, no hay solución mágica ni rápida para ninguno de ellos. Eso es una fórmula para la decepción y la frustración que van a sentir sus votantes por haber sido seducidos por un candidato que prometió mucho y soluciones bastante rápidas, apelando además a mensajes religiosos. Esto es una circunstancia que marcará su mandato.

CAMBIO: Desde Washington, ¿cómo ve usted el impacto que tendrá en el futuro gobierno del presidente electo De la Espriella su estrecha relación con el presidente Donald Trump, de la que él hace alarde a diario?
M. S.: Sin ninguna duda hay un giro en ese sentido. Washington está encantado con la elección del presidente De la Espriella, sobre todo el presidente Trump, pero también el Congreso dominado por el Partido Republicano. Por el momento están muy felices con De la Espriella. Hay un alineamiento en muchos de los temas gruesos, sobre todo en seguridad y narcotráfico, y también hay un alivio de no tener que lidiar con Iván Cepeda. Hubo mucha frustración con Gustavo Petro, que fue un crítico muy severo de la política exterior de esta administración. Entonces yo esperaría un estrechamiento, una relación más profunda entre los dos gobiernos.

 

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“Es parte de la preocupación que produce el presidente electo De la Espriella: ha generado muchas expectativas, que va más allá de la esperanza, como una fe. Él ha invocado reiteradamente mensajes religiosos y ha generado la sensación de que es un salvador del país. Dado la profundidad y la gravedad de los enormes problemas que va a enfrentar, no hay solución mágica ni rápida para ninguno de ellos”: Michael Shifter. Foto: Colprensa.

CAMBIO: ¿En qué casos concretos va a haber cambios en las relaciones entre Bogotá y Washington?
M. S.: Abelardo obviamente va a sumarse al Escudo de las Américas. Es muy temprano para saber qué significa esto exactamente, pues aún no hay presupuesto designado para esa iniciativa. Pero se puede esperar mayor cooperación, intercambio de inteligencia y asistencia técnica y de equipamiento. Sin embargo, es un riesgo.

CAMBIO: ¿Por qué?
M. S.: Es importante para la nueva administración del presidente electo De la Espriella tener una buena relación con Estados Unidos. Pero también es riesgoso porque el presidente Trump no se encuentra en su mejor momento políticamente: está enfrentado con muchos sectores de Estados Unidos y tiene niveles históricos de baja popularidad. Vienen elecciones de mitad de período en noviembre que van a ser muy complejas para él; puede perder la Cámara y hasta el Senado, siendo la Cámara lo más probable. Está peleando con muchos gobiernos en el mundo, hasta con Italia últimamente. El reto para el nuevo gobierno de De la Espriella es aprovechar la buena relación y la confianza con el presidente Trump y su administración, pero al mismo tiempo tomar cierta distancia en algunos temas, mostrar su independencia y que Colombia es un país soberano que no va a ser un títere de Washington. Eso es importante para De la Espriella porque aquí es posible que las cosas puedan cambiar drásticamente.

CAMBIO: ¿Lo hará el presidente electo?
M. S.: Si es inteligente, es lo mejor que puede hacer. Vincularse cien por ciento y subordinarse a Washington, con un presidente que está viviendo grandes problemas políticos domésticos y fuertes tensiones con otros gobiernos en el mundo, es un riesgo para él.

CAMBIO: Usted, que está por fuera pero que conoce muy bien a Colombia: ¿cree que estamos viendo el fin del ciclo de Álvaro Uribe como figura política y el nacimiento de un nuevo liderazgo de derecha en manos de De la Espriella?
M. S.: Está por verse hasta qué punto De la Espriella puede consolidarse. No está claro todavía si va a ser un fenómeno pasajero o si realmente es el inicio de un ciclo de una nueva derecha, más extrema, más radical. Es claro que al ciclo de Álvaro Uribe no le está yendo bien en su etapa final y que ha perdido mucho capital político. Su protagonismo, que duró muchos años y tuvo mucha influencia, ha bajado notablemente. No veo que eso vuelva; está en otro momento de la vida. 

CAMBIO: Todo termina…
M. S.: Claro. Pero sí, De la Espriella va a ser un líder de la derecha por muchos años en Colombia no es todavía una certeza; depende de cómo maneje la presidencia y con qué éxito. Obviamente Uribe fue un presidente sumamente notable: ganó en primera vuelta en 2002 y en 2006. Pero cuando él era presidente, el país —si bien hubo muchas críticas en su contra— estaba mucho menos polarizado que hoy. El nivel de polarización ha aumentado muchísimo y el contexto hoy es distinto.

 

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José Manuel Restrepo, vicepresidente electo; Abelardo de la Espriella, presidente electo de la República de Colombia. 

CAMBIO: Hay quienes creen que con De la Espriella llegará, como en su momento, la mano dura para “perseguir a los bandidos”, tal como lo hizo Uribe por decisión política y con el apoyo masivo de una sociedad hastiada de las FARC. ¿Cree que ese fenómeno de 2002 se repetirá ahora en 2026?
M. S.: No lo veo. Es un escenario totalmente diferente, también tecnológicamente diferente. Y el tema del dinero no es un asunto menor ni trivial. La situación fiscal en Colombia es dramática, muy grave. Si bien hay mucha felicidad en Washington por la elección de De la Espriella, eso no significa que vaya a haber un gran compromiso de recursos. Estados Unidos también tiene sus propios problemas, y los años del Plan Colombia y los grandes niveles de cooperación no van a volver. Si Colombia espera eso, va a quedar muy decepcionada. Y dada la gravedad de los desafíos en Colombia, se requieren montos significativos de dinero que no veo de dónde van a venir, ni del interior ni del exterior, ni de Estados Unidos ni de ningún otro actor o institución internacional. Eso es un hecho muy importante a la hora de tomar las decisiones.

CAMBIO: ¿Pero entonces cómo resolver un problema tan grave como es el de la inseguridad?
M. S.: La naturaleza del problema de inseguridad y violencia en Colombia es muy diferente a la de aquellos años. En 2000, fue una confrontación del Estado contra las FARC y los grupos paramilitares. Ahora hay grupos criminales de distinto tipo. No es una situación de guerra contra paz; el desafío es cómo pacificar un país donde ha crecido el Clan del Golfo y otros grupos criminales con presencia en áreas muy extensas. Esto implica otro tipo de respuesta, y está por verse qué va a hacer De la Espriella, quien ha tenido una retórica muy agresiva pero respecto a quien tampoco está muy claro si realmente ha pensado a fondo cómo va a enfrentar esa situación de inseguridad.

CAMBIO: ¿Cree que el presidente De la Espriella no tiene un plan real y definido para acabar con la inseguridad?
M. S.: No lo conozco. Como dice el general Naranjo, quien ha analizado el tema en profundidad y tiene razón en esto, no hay un plan ni una estrategia diseñada y definida para enfrentar la inseguridad en los días que vienen. No se trata de volver a hacer lo mismo que hizo Uribe en su momento, porque la situación ha cambiado de manera dramática y hay menos recursos. En este tema, De la Espriella, hasta ahora, no ha dado ningún indicio de haberlo estructurado completamente.

CAMBIO: ¿Cómo se ve desde allá la democracia en Colombia y, sobre todo, la participación ciudadana que en algunos puntos, como en Bogotá, superó el 60 por ciento?
M. S.: A pesar de todo lo que ha vivido Colombia —los problemas de violencia, la polarización actual, los intentos autoritarios del presidente Petro y los graves casos de corrupción de su gobierno—, soy optimista sobre su democracia. Colombia ha mostrado mucha resiliencia y resistencia. En los últimos años, las cortes, el Congreso, la sociedad civil y los medios independientes han funcionado como contrapesos efectivos. Con este gobierno que llega en agosto, esas instituciones van a ser puestas a prueba otra vez.

CAMBIO: ¿Será una prueba de fuego para el nuevo presidente?
M. S.: Es una prueba muy severa, pero confío en la sociedad colombiana que tiene muchas fortalezas y tengo la convicción que va a estar a la altura para resistir. Si el presidente De la Espriella cree que puede llegar a hacer lo que le da la gana y no va a respetar las normas y los límites, se va a complicar mucho. Sería un error de él subestimar el compromiso democrático de la sociedad colombiana.

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