
Ahora me queda la duda de si Garganta Profunda, sobrenombre que con cariño García Márquez rebautizó a Poncho Zuleta, haya sido por su potente voz y no por alguna otra habilidad que desconozcamos, como las que son propias de las películas para adultos de los setenta. Hace poco lo vimos con ocho tentáculos y tres lenguas, subyugando la humanidad de la cantante Karen Lizarazo. Lo hizo en pleno concierto, frente al público, como un rey ebrio que descontrolado reclama su derecho a pernada “ius primae noctis”, so pena de arrasarlo todo si se lo impiden.
Horas atrás del bochornoso video, hubo rumba, coqueteo, euforia y hasta un beso fugaz, que pudo calentar el ambiente. ¿Juego? ¿Verdad? ¿Mentira? ¿Cuándo parar? ¿Cuándo decir basta? ¿Hasta dónde van los límites?
Karen hizo lo imposible por defender su humanidad sin herir al juglar que la apretaba bufando para atacarla. Porque lo que vimos fue un ataque, que a nadie le quepa la menor duda, un cobarde ataque. Suavemente, trataba ella de deslizarse de entre los viscosos tentáculos del rey pulpo, mientras sonreía aterrada ante la mirada incrédula del público que no hacía nada.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios














