
En 1977 fue estrenada en las salas de cine de todo el mundo Tiburón de Steven Spielberg. Desde que salió al público, hasta el día de hoy, no ha dejado de asustar a los espectadores, y las temibles mandíbulas del escualo que a todos engulle sin compasión, hacen parte del imaginario de los bañistas de varias generaciones, que al entrar al agua, temen ser asediados por el monstruo que entre las tenebrosas sombras del mar, nadará hacia ellos para devorarlos.
Tiburón fue filmada, a la antigua, es decir, sin los efectos visuales producidos en computador con los que contamos hoy. Escultores y artistas en F/X de la época construyeron tres modelos del animal manejado con poleas y manufacturado con materiales que lo hacían ver real en su textura y movimientos.
Estaba la cabeza para las tomas de frente, un cuerpo de un solo lado para los planos laterales y otro cuerpo completo para los generales; este último nunca funcionó, por lo que al director le tocó reducir la presencia del tiburón asesino a un 30 por ciento en toda la película, lo que sin esperarlo aumentaría el suspenso y la convertiría en un clásico del cine de terror.
El afiche del film es inolvidable: en la oscuridad del mar, una chica nada desnuda sin percatarse que desde la profundidad un tiburón enorme se dirige hacia ella para tragarla. Terrorífico.
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