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Jorge Enrique Abello
Puntos de vista

VUCA

VUCA: Volatility, uncertainty, complexity and ambiguity. (Volátil, incierta, compleja y ambigua.) Son las iniciales que definen no la realidad de Colombia a una semana de Petro presidente, sino el presente de la realidad del orbe entero.

Ya llevamos algunos años con esta sigla rondando en papers o conferencias de prospectiva e innovación. VUCA describe agudamente el nuevo mundo de la cuarta revolución industrial, que nos impone el reto como seres humanos de transformarnos radicalmente al esfumarse la normalidad de las líneas de producción seguras, de las oficinas multitudinarias de empleados somnolientos, de padres de familia que con un solo trabajo durante toda la vida y en la misma empresa, lograban sacar adelante a cinco hijos y mandarlos a todos a la universidad, salir de vacaciones dos veces al año y pensionarse para disfrutar de los nietos en los almuerzos domingueros eternos de risas y tranquilidad, viviendo a plenitud esa normalidad que hacía de este mundo un lugar seguro en el que en cada edad ya sabías el rol a ocupar y qué personaje ser en el libreto social que se te imponía.
Los peligros apenas asomaban en la televisión de los cincuenta y no eran humanos precisamente; más bien eran historias atómicas de ciencia ficción con Gotzilas destructores que arrasaban Tokio cada semana o exploradores interestelares que buscaban salvarnos de los horrores del espacio exterior. Fueron décadas en donde todos querían olvidar el holocausto de la Segunda Guerra Mundial y más bien la glorificaban para volverla ensueño en la gran pantalla, con títulos, como El gran escape, Los doce del patíbulo, Cuando las águilas se atreven o Fuerza 10 de Navarone.

En la era de nuestros padres y abuelos el mundo era certidumbre; habitaban un lugar en donde las clases medias de los países desarrollados tenían comprado su boleto de ida y vuelta, con hipoteca de ida y vuelta también; para así despedirse sin dejar más huella que la de la firma en los documentos del banco. Era un mundo que no se modificaba, sino que se iba alimentando de sus ruinas, sumándole placas tectónicas a la realidad para que se viera siempre igual, como si pese a la muerte, en la vida no pasara nada.

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