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Luis Alberto Arango
Puntos de vista

El arte de dejar las puertas abiertas

Los roles entre dos excompañeros de universidad se invirtieron, probando que las oportunidades dependen tanto de recibirlas como de saber aprovecharlas.

Por: Luis Alberto Arango

Esta es una historia inspirada en eventos reales.

Adriana jamás imaginó recibir aquella llamada. Habían pasado años desde la última vez que había visto a Juan Felipe, su antiguo compañero de universidad. Lo recordaba como un emprendedor apasionado, luchando por abrirse camino en un sector tan volátil como competitivo. Ahora, los roles se habían invertido: Juan Felipe era gerente de una cadena de restaurantes en crecimiento, mientras que ella, después de una carrera sólida y llena de logros, se encontraba desempleada. Cuando escuchó la oferta para unirse como su mano derecha, la sorpresa fue tan grande como el alivio. ¿Quién podría prever que las decisiones tomadas décadas atrás —las maneras, los tratos respetuosos y la madurez profesional— volverían para abrir esta nueva puerta?

Adriana y Juan Felipe compartían una historia profesional que bien podría ilustrar un caso de estudio sobre relaciones laborales. Durante años, mientras Adriana lideraba una reconocida cadena de restaurantes, Juan Felipe, entonces emprendedor, le ofrecía servicios especializados. Siempre cumplía, siempre entregaba, y el trato entre ambos era ejemplar: respetuoso, profesional, libre de tensiones. Adriana, a pesar de tener la "llave" de la contratación, nunca permitió que su posición de poder contaminara la relación. Por su parte, Juan Felipe siempre respondió con resultados impecables, mostrando su profesionalismo. Ambos dejaban las puertas abiertas, quizás sin saberlo, pero con un instinto natural de reciprocidad y madurez.

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