
El Gobierno prometió presentar en seis semanas una hoja de ruta para reactivar la economía. Casi tres meses después, el país sigue esperando resultados mientras proponen medidas que perjudican a los pequeños empresarios.
Por: Luis Alberto Arango
Han pasado 13 semanas, más del doble del plazo prometido, desde que el gobierno de Gustavo Petro, en el “Gran Foro de la Reactivación Económica” celebrado en Manizales el 9 de agosto, prometió que en seis semanas presentaría una hoja de ruta para la reactivación económica del país. Durante este último mes, he consultado a dirigentes gremiales y a personas cercanas al Gobierno, quienes me confiesan, en tono de frustración, que no tienen idea de qué ocurrió con esta propuesta. Sin embargo, el titular optimista y contundente que tuvo despliegue en los medios de comunicación “En seis semanas estará la hoja de ruta para la reactivación económica del Gobierno” cumplió su propósito de generar grandes expectativas en los medios y la opinión pública.
Como en otras ocasiones, el Gobierno mostró una intención loable y obtuvo un despliegue mediático. Sin embargo, los resultados siguen sin conocerse. Este patrón se repite: anuncios amplios y rimbombantes que no se materializan en políticas claras ni en acciones concretas que impulsen de verdad la economía. Y lo más preocupante es la incoherencia entre las palabras y los hechos, especialmente en temas que impactan directamente la economía nacional.
“Han pasado 13 semanas, más del doble del plazo prometido, para presentar el plan de reactivación, y el país sigue esperando resultados concretos”.
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