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Rudolf Hommes
Puntos de vista

Un gran salto... ¿adelante?

La política económica tradicional ha estado más comprometida con la estabilidad que con el crecimiento y esto se ha logrado sacrificando ingreso, empleo y acceso de los más pobres. Lo justo e indicado seria encontrar la manera de crecer en forma incluyente sin afectar la estabilidad macroeconómica. La expectativa para 2026 es que quien llegue a la Presidencia esté comprometido con no volver atrás, y que no utilice la situación fiscal para poner a un lado el crecimiento económico y el empleo y reducir la pobreza y la desigualdad. Como hacerlo es una tarea que deberíamos emprender en conjunto todos los interesados en un futuro sostenible e incluyente.  

Combatir la corrupción va a jugar un papel muy importante en ese propósito, y la meta que se necesita cumplir es ambiciosa. Alfonso Gómez Méndez, en reciente columna en el diario El Tiempo, hace suya la frase de un paisano que resume el problema diciendo que “si se quiere combatir la corrupción, hay que cambiar el sistema político. Lo demás es carreta”. 

Traigo a cuenta esta situación porque después del derroche de recursos que se ha observado para comprar votos y adhesiones por parte de esta administración, es evidente que hay que tomar muy en serio la idea de ponerle fin al clientelismo, que es el horno en el que se cocina la corrupción desde hace mucho tiempo. Sin embargo, lo que está ocurriendo en este momento en Colombia no augura que sea fácil cumplir con ese objetivo. Si gana la izquierda, probablemente siga la fiesta, y si gana con el exalcalde Quintero, esa fiesta puede convertirse en bacanal. Del lado de la derecha, el récord histórico de los partidos que están tratando de unirse para sacar un solo candidato tampoco brinda esperanzas.  

Lo otro que preocupa es que si gana la izquierda llegue con fórmulas maximalistas que van a estar condenadas al fracaso o a la paralización, como ha sucedido con las propuestas de cambio del Gobierno que, cuando las ha aprobado el Congreso, han dado lugar a resultados cuestionables, y cuando el Congreso no ha colaborado, han inducido comportamientos dañinos por parte de la administración, como ha sido la destrucción y desfinanciación deliberadas del sistema de salud.  

Y si gana la derecha va a enfocarse en el problema de seguridad, agravado por los recursos que se necesitan para restituirle potencia a la fuerza pública y dotarla de tecnología y de medios para recuperar control de los territorios y del narcotráfico. La construcción del nuevo sistema de salud también va a exigir un esfuerzo grande. Con estas adiciones de gasto, que son inevitables, y el problema fiscal que deja esta administración sin resolver, va a ser de tal magnitud que acaparará la atención de la nueva administración. Tendrá que acudir a medidas de emergencia y puede dejar para más adelante la necesidad de dinamizar el crecimiento de la economía y reducir la pobreza y la desigualdad. Por ese motivo, seria deseable un esfuerzo mancomunado de los expertos, sin importar sus inclinaciones electorales, para concebir escenarios que permitan no dejar para otro periodo la dinamización de la economía y la atención a las metas sociales.

Estados Unidos tiene una nueva estrategia internacional que va a alejar al mundo del modelo geopolítico en el que ese país dominaba. También ha revisado su política en la región reviviendo doctrinas y prácticas traídas del siglo XIX y comienzos del XX, cuando imponía su hegemonía en el continente con su poderío militar. Esto nos hubiera obligado a redefinir nuestras relaciones internacionales aún si Petro se comportara como presidente o si no lo hubiera sido. La manera como él ha conducido las relaciones no ha sido afortunada y posiblemente lo hará más difícil, pero eso es lo que hay que manejar. Los candidatos mejor posicionados para acertar en el rediseño de nuestra política exterior son unos pocos, porque la experiencia y el conocimiento que tenemos para enfrentar las nuevas exigencias son exiguos.  

Este año y los próximos cuatro tienen en común que tendremos que enfrentar una de las mayores crisis de nuestra historia moderna. Ojalá nos obligue a superar lo que no deja progresar.

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