
Adrián Espinal: cuando el deporte juvenil se convierte en una escuela de salud emocional
Muchas carreras de futbolistas con alto potencial se han frustrado porque en la etapa formativa los errores no se utilizan para educar y mejorar a partir de la experiencia sino para juzgar y condenar. Adrián Espinal, director técnico, tiene claro que en un entorno tan competitivo la psicología es igual de importante a la preparación física.
Por: Redacción Cambio
En el deporte juvenil el error no es privado. Ocurre frente a todos. Se repite. Se comenta. Un pase fallado puede volverse una escena que el jugador revive durante días. A esa exposición se suma otra presión: la expectativa. La propia y la de los adultos. En ese cruce, cada vez más visible, el deporte deja de ser solo competencia. Se convierte en un escenario donde también se juega la estabilidad emocional.
La frustración temprana, la comparación constante y la dificultad para gestionar la derrota aparecen como factores recurrentes en procesos formativos. No todos los jóvenes que entrenan llegarán al profesionalismo, pero todos atraviesan exigencias que impactan su forma de percibirse. Ahí, el acompañamiento deja de ser un accesorio. Pasa a ser una necesidad.
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