15 Noviembre 2022

‘No callar en un país violento’, el largo camino de la resistencia

El pasado 10 de noviembre la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) presentó su libro ‘No callar en un país violento: así resistieron los periodistas a la guerra en Colombia’, que recoge testimonios de periodistas que han vivido de primera mano la presión que han ejercido los violentos sobre la libertad de prensa.

Carátula.
Portada del libro. Foto: cortesía FLIP.

Por Eduardo Arias
Todo comenzó en septiembre de 2020, cuando Jonathan Bock, director de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), y Daniel Chaparro, asesor de la fundación, se puso en contacto con Camilo Jiménez Santofimio, periodista, para contarle que la Comisión de la Verdad le había pedido a la FLIP realizar u informe sobre la relación entre el conflicto armado y el periodismo.
El informe que comenzó a elaborar Camilo Jiménez derivó en No callar en un país violento, libro que se lanzó el pasado 10 de noviembre, al que, además de Bock, se sumó César Paredes, subdirector programático de la FLIP, en la ardua tarea de verificar datos y hacer una extensa revisión bibliográfica.
Como señalan sus editores, “este libro cuenta dos historias: la de cómo los violentos buscaron doblegar al periodismo colombiano en los 60 años de conflicto armado interno, y la de cómo cientos de reporteros, editores, directores y dueños de medios de comunicación de todo el país lograron resistir a pesar del enorme daño sufrido. Se trata de un viaje a través de las historias y las lecciones que han dejado estos más de 60 años de tensión entre la prensa y los distintos actores del conflicto”.

Bock
Johnatan Bock Ruiz, director de la FLIP y coautor del libro. Foto: Sebastián Castañeda.

El libro abarca 62 años de la historia reciente de Colombia, comprendidos entre 1950, en los tiempos de la Violencia, y 2012, la antesala al proceso de paz con las Farc.
CAMBIO se puso en contacto con Camilo Jiménez Santofimio y César Paredes para profundizar en el contenido y el alcance de la obra, así como para hablar del panorama del oficio en estos tiempos.
CAMBIO. ¿Por qué escogieron 1950 como el año de inicio de su investigación? ¿Algún hecho particular los llevó a tomar esa decisión?
Camilo Jiménez Santofimio.
Básicamente porque en un inicio, el texto estaba ligado a la investigación de la Comisión de la Verdad, entonces estaba sometido a la cronología del conflicto armado que decidió esta institución.
CAMBIO. ¿Cómo ha cambiado el panorama del ejercicio del periodismo con la masificación de las redes sociales? ¿Ayudan a proteger a los periodistas o se han convertido en una herramienta más para amenazarlos?
César Paredes.
Ocurren dos cosas. Las redes sociales les permiten a los periodistas hacer un trabajo de mucho mayor alcance y de acceder a información a la que antes no podían acceder, a hacer preguntas directamente a sus fuentes o a personajes de la vida pública. Eso los ha hecho más visibles, pero a la vez también los ha vuelto vulnerables. En un panorama de polarización como el que está viviendo el país sus opiniones, sus preguntas y sus intervenciones tienen una reacción más inmediata y de mayor alcance también.
Esto, igualmente, ha puesto a los agentes que no están de acuerdo con sus opiniones, ya sea funcionarios, alcaldes o gobernadores en las regiones a una exposición de su vida personal que también ocurre en las redes, pues los ponen en una situación de mayor fragilidad. Hemos visto casos de periodistas que por hacer una denuncia pública son amenazados. Incluso algunos han sido víctimas directas de algún grupo ilegal.

Camilo Jiménez Santofimio
Camilo Jiménez Santofimio, periodista y coautor del libro. Foto: archivo personal.


CAMBIO. ¿El acuerdo de paz y el trabajo desarrollado por la Comisión de la Verdad, la JEP y otras instancias han ayudado a mejorar las condiciones de trabajo de los periodistas independientes?
César Paredes: 
Estas y otras instancias de la justicia transicional no necesariamente han ayudado a mejorar las condiciones de trabajo de los periodistas independientes. Yo personalmente creo que la precariedad en la que trabajan los periodistas de las regiones, enfrentados a la pauta y sometidos al modelo de chantaje producto de esa práctica, que no es de ahora, y la posibilidad de cubrir algunos temas no ha mejorado con estos procesos, aunque apuntan a reconstruir un poco el tejido social, a hacernos más conscientes de lo que ha pasado en la historia reciente en el país y mostrar el caso de los periodistas, que quedan un poco opacados ante tantos casos de violencia en el país.
CAMBIO. ¿Podría decirse que en las grandes ciudades seguimos dándole la espalda a los periodistas de las regiones?
César Paredes: 
Como sociedad hace falta una reflexión profunda del lugar que ocupa el periodista en el tejido social. Muchos periodistas asesinados en comunidades ejercen labores de líderes sociales. Ese papel también se pierde cuando se apaga una voz. Ahí nos hace falta una reflexión profunda como país y creo que estos informes y las iniciativas del Estado contribuyen a unir a estas personas y estas historias en un lugar. Vamos a pasar un buen rato para que podamos hacer una reflexión profunda sobre el papel y la importancia de los periodistas y la necesidad de protegerlos como sociedad. De proteger sus condiciones laborales, sus condiciones mentales, de abrazar este oficio como una parte fundamental del tejido social.
CAMBIO. Además de la violencia física, ¿cómo operan las nuevas tecnologías disponibles para silenciar a los periodistas?
César Paredes: 
El proceso de digitalización de la comunicación y el avance de la inteligencia artificial han contribuido a una nueva forma de silenciamiento, persecución y censura de los periodistas a través de softwares creados para rastrear datos, para identificar dónde está una persona, saber también qué habla, qué escucha. Ha servido a Estados y a gobiernos para perfilar y para identificar quiénes son críticos y quiénes son disidentes o quiénes fiscalizan y pueden tener una opinión adversa de un funcionario o de un gobernante. Esto es importante tenerlo en cuenta. En el caso colombiano vemos que utilizaron el programa Pegasus pero también está el perfilamiento que ha denunciado la FLIP a través del ciberpatrullaje. Una tarea que se le encomendó al Ministerio de Defensa fue identificar quiénes eran amigos, neutros o enemigos del gobierno del presidente Duque. Trabajan y recopilan datos de una manera silenciosa. No solamente de los periodistas sino también las empresas de comunicaciones, de toda la ciudadanía con otros intereses. Esto debería llamar la atención y alertar sobre nuestro derecho a la privacidad. Entonces sí hay un nuevo escenario que de pronto parece más sutil. Antes el seguimiento era mucho más evidente. Los aparatos tecnológicos eran visibles, como las famosas antenas del DAS que rondaban, por ejemplo, en la revista Semana cuando los periodistas estaban adentro del edificio. Hoy las tecnologías permiten hacer monitoreos mucho más discretos, pero no dejan de ser perturbadores. no dejan de ser peligrosos.

Paredes
César Paredes, subdirector programático de la FLIP y coautor del libro. Foto: Sebastián Castañeda.

CAMBIO, ¿Cómo ve usted el futuro del periodismo libre e independiente con base en el panorama que usted ve en el presente?
César Paredes: 
El panorama del periodismo libre e independiente es crítico. Implica asumir algunos costos que antes soportaban los medios de comunicación tradicionales y ahora recaen sobre periodistas, que en algunos casos logran sobreaguar cuando se vuelven importantes y su trabajo empieza a ser reconocido . Pero es un proceso dificultoso y más cuando las voces de periodistas críticos e independientes que han investigado compiten con opinadores e influencers que no aportan información sino que tienen una manera de opinar que llama la atención, muy asociada al entretenimiento y a lo emocional a la hora de presentar la información.
Camilo Jiménez Santofimio: Creo que las cosas que se mencionan en el libro y que ocurren desde hace un tiempo en Colombia lamentablemente se mantienen de una forma parcial. Seguimos viviendo en una sociedad en la cual existen libertades de expresión y de prensa, pero no es obvio que estas libertades están ancladas en la Constitución y que nos permiten sobrevivir como individuos y como sociedad. Me parece que esto sigue siendo un gran desafío y el libro da constancia del peso histórico que carga y la necesidad de enfrentarlo, que es importante no dejarnos enceguecer por cosas que parecen más importantes que la libertad de expresión y prensa.
César Paredes: Es un panorama sombrío en términos económicos y en términos de posibilidad, pero a la vez abre nuevas oportunidades y que se están viendo a través del trabajo que se hace en red, de periodistas que se conectan a nivel internacional para investigar un caso y que han tenido éxito. Por ejemplo, con los Panamá Papers y también con otras experiencias donde los periodistas han logrado mantener su independencia y además contar cosas graves de los gobiernos, de entidades y poner luz donde no se había puesto. Yo considero que hay un panorama difícil en términos económicos y de sostenimiento pero a la vez hay una gran oportunidad para crear e innovar con redes, trabajar colectivamente y crear nuevos medios como Vorágine, 0 70 y otras que ya no son medios tradicionales sino iniciativas, emprendimientos que se alían con patrocinadores. Otros reciben apoyo de la sociedad civil o apelan al crowdfunding y eso permite sobreaguar un poco la crisis. Como diría Charles Dickens, “este es el mejor de los tiempos y el peor de los tiempos para el periodismo”.
CAMBIO. ¿Los medios no tienen también algo de responsabilidad?
Camilo Jiménez Santofimio: 
Algo que se ha venido presentando y agravando es que las reglas de juego dentro de muchas empresas de medios no corresponden a las reglas del periodismo. Entonces, seguimos viviendo en un país con mucha autocensura; vemos que en el país hay un periodismo que no corresponde a cómo debería ser hecho. Nos siguen faltando diversidad de fuentes, equilibrio, un compromiso con la veracidad. Nos siguen faltando manos para verificar y muchísima reportería, incluso más que antes y sobre todo en el periodismo escrito. Y siguen teniendo un gran protagonismo intereses diferentes a los periodísticos, sobre todo los económicos, que se atraviesan en el interés mayor, que es producir información y llevarla al público. El periodismo libre e independiente sigue siendo un gran desafío.