
El regreso de Barbra
Tras un milimétrico esfuerzo tecnológico, la cantante Barbra Streisand rescata su primer álbum, grabado en 1963, y lo transforma en el que será, sin duda, uno de los mejores discos de 2022.
Por: Manolo Bellon
La jovencita de 18 años quería ser actriz. Era el sueño de esta neoyorquina hija de una soprano que decidió no hacer carrera en la música y nieta de un cantor entrenado en técnica vocal que lideraba las oraciones en la sinagoga. Pero Barbara Joan Streisand –pese a tener una magnífica voz y a que cantaba en eventos familiares y del colegio– tenía como sueño las tablas. La música era solo un camino que la llevaría a cumplir su meta. Hizo de todo hasta que un amigo le sugirió entrar en un concurso de talentos en Lion, un bar gay en el Greenwich Village de Nueva York. Nunca había estado en un club nocturno. Es que apenas tenía 18 años en ese 1960. Sorpresivamente para ella, en medio de un atronador aplauso del público, ganó el concurso. El caso es que gracias a ese logro, un club a la vuelta de la esquina, el Bon Soir, que ya tenía algunas comodidades como un escenario con luces, la invitó a cantar allí. Por la acogida que tuvo, su contrato de dos semanas se extendió y se extendió y se extendió. Poco después, eliminó la segunda “a” de su nombre –que no le gustaba– y se convirtió en Barbra. La prensa se interesó en ella y, luego de dos años de estar allí, la disquera Columbia Records la firmó.
La idea inicial era grabar una de sus presentaciones para convertirla en su debut en el disco. Entonces, entre el 5 y el 7 de noviembre de 1962, se grabaron sus shows. Para Barbra el tema era claro: esa naciente carrera como cantante iba a ser el puente para llegar a la actuación.
"No resistí y me fui directo a Cry Me a River (...) una interpretación exquisita, casi a capella, donde saca todo el recurso vocal que luego la hizo famosa".
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