
Alejandro Obregón: la casa de la esquina del olvido
En aquella casaquinta, Alejandro Obregón probó la furia de sus trazos para concebir figuras de tierra, mar y aire; todo un país convertido en universo; un estallido de formas pensadas desde las inquietudes sociales que iluminaron el arte y que los críticos encandilados llamaron expresionismo mágico
El 11 de abril se conmemoran 30 años de la partida de Alejandro Obregón, el artista fascinante del expresionismo mágico. Este es el relato sobre la antigua casa cartagenera donde concibió buena parte de su obra modernista, una de las más emblemáticas del centro histórico de Cartagena y que hoy parece abandonada a su suerte.
Por Eccehomo Cetina
La casa se levanta frente al mar Caribe con una atalaya casi derruida por el salitre, en donde 44 años atrás un pintor colombo catalán se sentaba a contemplar el confín, a escuchar el murmullo de las olas y a imaginar con una botella de ron en la mano sus barracudas impetuosas.
Alejandro Obregón Rosén tenía entonces algo más de 50 años y un prestigio bien ganado en la plástica nacional, después de haber deambulado por Europa en busca de su destino, de intentarlo en Boston como estudiante de aviación, de emplearse en el Catatumbo como camionero de los campos petroleros y ser expulsado de varias academias de arte, hasta encontrar su vocación con el estudio minucioso de Velázquez, Goya, Rembrandt y Picasso, quienes le mostraron el camino libre de una pintura que se inspiraría en América y no en Europa.
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