“En Colombia la verdad se ha convertido en un imperativo de la sociedad”: Sandro Romero Rey, director de ‘El pato salvaje’
La próxima semana cierra temporada 'El pato salvaje', obra de Henrik Ibsen adaptada por Robert Icke. 'Cambio' habló con Sandro Romero Rey, director de este montaje.

La pospandemia ha traído de nuevo al público a las salas. Luego de 18 semanas en cartelera, la próxima semana se despide de la Casa del Teatro Nacional (carrera 20 con calle 39) el montaje de El pato salvaje, del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, que el escritor británico Robert Icke adaptó para un público contemporáneo. Este montaje lo dirige Sandro Romero Rey. Se presenta de jueves a sábado en la Casa del Teatro Nacional de Bogotá y estará en cartelera hasta el 4 de junio de 2022.
CAMBIO: ¿Por qué decidió llevar a escena El pato salvaje?
Sandro Romero: Por mi pasión por el cine de Ingmar Bergman. Tengo una suerte de fascinación por el teatro de finales del siglo XIX (en especial, por los dramas de Ibsen, Strindberg y Chejov). Me encanta esa inteligente manera de trabajar sobre lo no dicho, sobre las verdades ocultas, sobre los subtextos, sobre la mentira necesaria en los seres humanos. El azar hizo que en el Teatro Nacional de Bogotá estuvieran los derechos vigentes de la adaptación que el dramaturgo inglés Robert Icke había hecho para el Almeida Theatre de Londres en 2018. Me lancé de bruces sobre el libreto y con la productora Leonor Estrada logramos sacar a feliz puerto esta difícil y fascinante aventura. El pato salvaje es un texto descarnado, cínico, directo y, al mismo tiempo, de una discreta elegancia. Su ritmo es pausado y te ataca en el momento menos pensado. Sus posibilidades escénicas son inmensas y era muy difícil darle la espalda a esta colección de coincidencias.
CAMBIO: ¿En qué varía la obra original de Ibsen de esta adaptación de Robert Icke?
S.R .R.: La obra de Ibsen está inmersa en el espíritu moral de los países escandinavos del siglo XIX. Sus códigos de honor son, en apariencia, distintos a los de nuestros tiempos. Icke ha hecho una inteligente adaptación en la que se mantiene el tono de la pieza pero, al mismo tiempo, los personajes reflexionan sobre lo que está sucediendo, un poco a la manera de Bertolt Brecht. Con la diferencia de que no son los actores los que le hablan al público sino que son los personajes los que reflexionan en voz alta sobre ellos mismos. De manera similar, en nuestra puesta en escena, acentuamos esa suerte de síntesis de los acontecimientos, estilizándolos con la dirección de arte de Pablo Restrepo y la efectiva música de David Loayza.

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