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Cultura

Pepe Cáceres: el maestro de América

Sebastián Eslava interpretó a su padre, el torero colombiano Pepe Cáceres.

La cinta colombiana dirigida por Camilo Molano Parra y Sebastián Eslava Vélez es un documento histórico alrededor de las dos primeras celebridades que tuvo Colombia. Un torero y una reina devolvieron la sonrisa al país tras los días de la Violencia.

Por: Rodrigo Urrego

Aunque en Colombia suena a cocaína, armas y contratación pública, la principal definición que la RAE concede a la palabra cartel se reduce a una “lámina de papel” con “letreros e imágenes”, y fines “noticieros” y de “publicidad”. Para los abuelos y padres de millennials y centennials, sobre todo los de los bogotanos, el cartel no tenía otra definición diferente a la terna de toreros que harían el paseíllo al siguiente domingo en la plaza de toros de Santamaría.

Desde su inauguración, el domingo 8 de febrero de 1931, durante el gobierno liberal de Enrique Olaya Herrera, los toros eran el principal entretenimiento de los capitalinos, más allá del cine, por no decir el único, al menos hasta el primer campeonato profesional de fútbol, en un año que partió la historia de Colombia, 1948.

Antes de la Violencia, los hombres bogotanos admiraban a los líderes políticos que leían en los diarios, a los galanes del cine, pero los ídolos por los que se movilizaban, incluso hipotecando hasta la última moneda del salario de entonces, eran los toreros.

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